La fiebre en niños es, en la mayoría de los casos, una defensa natural del organismo frente a una infección, a menudo vírica y leve. Lo que más ayuda a decidir si hay que ir al médico no es solo la temperatura, sino la edad del niño, cómo se encuentra cuando baja la fiebre y si aparecen señales de alarma. En bebés de pocos meses cualquier fiebre debe consultarse sin demora. Esta información es general y no sustituye la valoración de un pediatra.
Qué se considera fiebre
De forma general, se habla de fiebre cuando la temperatura alcanza o supera los 38 grados. Entre la temperatura normal y ese valor se suele hablar de febrícula. La medición varía según dónde se tome: la temperatura rectal, por ejemplo, suele dar valores algo más altos que la axilar. El pediatra te dirá qué método y qué termómetro son más adecuados según la edad.
Si buscas un profesional para el seguimiento habitual de tu hijo, puedes buscar pediatras cerca de ti y tenerlo localizado antes de necesitarlo.
Cómo medir la fiebre correctamente
- Usa un termómetro digital; los de mercurio ya no se comercializan.
- En niños pequeños, la medición axilar es cómoda y suficiente en casa en la mayoría de los casos, aunque el pediatra puede indicar otra.
- Los termómetros de oído o frente son prácticos, pero su precisión depende mucho de usarlos bien.
- Evita medir justo después del baño, de estar muy abrigado o de hacer ejercicio.
- Anota la temperatura y la hora: es información útil si luego vas a consulta.
Lo que más importa: cómo está el niño
Los pediatras suelen insistir en que el estado general dice más que el número del termómetro. Un niño con fiebre alta que, cuando le baja, juega, come algo y está atento, en general preocupa menos que uno con fiebre moderada que está decaído, adormilado o muy irritable. Fíjate en:
- Si mantiene ganas de jugar o interactuar en algún momento del día.
- Si bebe líquidos y moja pañales o va al baño con normalidad.
- Su color de piel y su respiración.
- Si se despierta con facilidad y reconoce a su entorno.
Señales de alarma: cuándo ir a urgencias
Hay situaciones en las que conviene acudir a un servicio de urgencias o llamar al teléfono de emergencias sin esperar. Entre las señales que recogen habitualmente las guías pediátricas están:
- Bebés de pocos meses con fiebre, especialmente los menores de tres meses.
- Manchas en la piel de color rojo oscuro o morado que no desaparecen al estirar la piel o al presionar con un vaso transparente.
- Dificultad para respirar: respiración muy rápida, hundimiento de las costillas al respirar, quejido o labios azulados.
- Decaimiento intenso, somnolencia excesiva o dificultad para despertarlo.
- Rigidez de nuca o dolor de cabeza muy intenso.
- Convulsiones.
- Signos de deshidratación: boca muy seca, llanto sin lágrimas, pañales secos durante muchas horas.
- Vómitos repetidos que impiden que tome líquidos.
- Llanto inconsolable o quejido continuo.
Ante cualquier duda razonable, es preferible consultar. Muchas comunidades autónomas disponen de teléfonos de consejo sanitario que pueden orientarte sobre si acudir o no.
Cuándo pedir cita con el pediatra
Si el niño no presenta signos de alarma, en muchas ocasiones se puede vigilar en casa y pedir cita en estos casos:
- La fiebre se mantiene varios días seguidos, normalmente más de dos o tres, o va empeorando.
- Aparecen síntomas nuevos, como dolor de oído, dolor al orinar, tos persistente o dolor de garganta intenso.
- Sube la fiebre de nuevo después de haber desaparecido unos días.
- El niño tiene una enfermedad de base o un sistema inmunitario debilitado.
- Tienes dudas sobre cómo manejar la situación.
Qué hacer en casa mientras tanto
Las recomendaciones generales que suelen dar los pediatras son sencillas:
- Ofrecer líquidos con frecuencia, aunque sea en pequeñas cantidades.
- No abrigar en exceso. Ropa ligera y una temperatura ambiente agradable.
- Respetar el apetito. Es normal que coma menos durante unos días; lo importante es que beba.
- Reposo según lo pida el propio niño.
- Antitérmicos solo según indicación, con la dosis ajustada al peso y respetando los intervalos que marque el pediatra o el prospecto. El objetivo es que el niño esté más cómodo, no bajar la temperatura a toda costa.
Lo que conviene evitar
- Friegas con alcohol, que pueden ser peligrosas.
- Baños de agua fría, que causan malestar.
- Alternar medicamentos por iniciativa propia sin indicación médica.
- Dar aspirina a niños, salvo prescripción expresa.
- Despertar al niño para darle el antitérmico si está durmiendo tranquilo, salvo que el pediatra indique otra cosa.
Las convulsiones febriles
Algunos niños pequeños pueden tener una convulsión asociada a la fiebre. Es una situación que asusta mucho, pero suele ser breve. Si ocurre, colócalo de lado en un lugar seguro, no le metas nada en la boca, fíjate en cuánto dura y contacta con emergencias. Después, el pediatra valorará el caso.
Fiebre y guardería o colegio
En general, se recomienda que el niño no acuda a la guardería o al colegio mientras tiene fiebre, tanto por su bienestar como para limitar contagios. Cada centro tiene sus propias normas sobre cuándo puede volver, normalmente tras un tiempo sin fiebre y sin antitérmicos. Si la fiebre le quita el apetito durante días y notas que pierde peso, coméntalo en la consulta para que el pediatra lo valore.
Si las fiebres se acompañan de erupciones o problemas de piel que se repiten, el pediatra puede derivarlo a otros especialistas, como el dermatólogo, según lo que encuentre.
Preguntas frecuentes sobre la fiebre en niños
¿La fiebre alta puede causar daño cerebral?
La fiebre causada por infecciones habituales no suele producir daño por sí misma. Lo que preocupa es la causa de la fiebre, por eso se presta atención a los signos de alarma.
¿La salida de los dientes provoca fiebre?
Puede asociarse a una ligera subida de temperatura, pero una fiebre clara no suele atribuirse a los dientes. Conviene buscar otra causa o consultar.
¿Cuánto tiempo es normal que dure la fiebre?
En muchas infecciones víricas la fiebre dura pocos días. Si se prolonga o empeora, hay que consultar con el pediatra.
¿Puedo llevar al niño al pediatra privado y al público?
Sí, puedes combinar ambos. Lo importante es que el profesional que lo vea tenga la información completa. Para encontrar consulta, encuentra pediatras en tu zona.