Conviene ir al dermatólogo cuando un lunar cambia de tamaño, forma o color, cuando aparece uno nuevo de aspecto distinto a los demás en la edad adulta, cuando sangra, pica o duele sin motivo, o cuando cumple alguno de los criterios de la regla ABCDE: asimetría, bordes irregulares, varios colores, diámetro grande o evolución. También se recomiendan revisiones periódicas en personas con muchos lunares, piel muy clara o antecedentes familiares de melanoma.

Este artículo ofrece información general y no sustituye la valoración médica. Ante cualquier duda, consulta con tu médico de cabecera o con un especialista. Si quieres pedir cita, puedes encontrar dermatólogos en tu zona.

Qué es un lunar

Un lunar, o nevus, es una acumulación de melanocitos, las células que producen el pigmento de la piel. La mayoría aparecen en la infancia y la juventud, y la gran mayoría son benignos durante toda la vida. Sin embargo, el melanoma, un tipo de cáncer de piel, puede surgir sobre un lunar existente o aparecer como una mancha nueva. Por eso es útil saber qué observar.

La regla ABCDE

Es una herramienta sencilla que usan los dermatólogos para enseñar a reconocer lunares que conviene revisar:

Letra Criterio Qué observar
A Asimetría Si divides el lunar por la mitad, las dos partes no son iguales
B Bordes Bordes irregulares, dentados o mal definidos
C Color Varios colores o tonos en el mismo lunar: marrón, negro, rojo, azulado o blanco
D Diámetro Lunares de tamaño grande, como orientación mayores que la goma de un lápiz
E Evolución Cualquier cambio en tamaño, forma, color, relieve o síntomas

De todos los criterios, la evolución es especialmente importante. Un lunar que cambia merece una consulta aunque no cumpla los demás.

Otras señales de alerta

  • El signo del patito feo: un lunar que es claramente distinto al resto de tus lunares.
  • Un lunar que sangra, supura o forma costra sin haberte rozado.
  • Picor, dolor o sensibilidad persistente en un lunar.
  • Una mancha nueva que aparece en la edad adulta y crece.
  • Una herida que no cicatriza en varias semanas.
  • Lesiones en zonas poco habituales, como bajo las uñas, en las palmas o en las plantas.

Factores de riesgo

Algunas personas tienen más probabilidad de desarrollar cáncer de piel y se benefician de revisiones periódicas:

  • Piel clara, pelo rubio o pelirrojo, ojos claros y tendencia a quemarse con el sol.
  • Gran número de lunares o lunares atípicos.
  • Antecedentes personales o familiares de melanoma.
  • Quemaduras solares intensas, sobre todo en la infancia.
  • Exposición solar intensa o uso de cabinas de rayos UVA.
  • Sistema inmunitario debilitado por enfermedades o tratamientos.

Cómo hacer una autoexploración

  1. Busca un lugar con buena luz y un espejo grande, y otro de mano.
  2. Revisa todo el cuerpo, incluidas zonas poco visibles como la espalda, el cuero cabelludo, detrás de las orejas, entre los dedos, las plantas de los pies y la zona genital.
  3. Pide ayuda a otra persona para las zonas que no ves.
  4. Haz fotos de los lunares que quieras vigilar, con una referencia de tamaño, para comparar en el futuro.
  5. Repite la autoexploración con la periodicidad que te recomiende tu médico.

Cómo es una revisión en el dermatólogo

El dermatólogo pregunta por tus antecedentes y revisa la piel de todo el cuerpo. Para los lunares que le interesan utiliza la dermatoscopia, una técnica con una lente de aumento y luz especial que permite ver estructuras de la piel no visibles a simple vista. En algunos casos realiza fotografías para comparar en revisiones posteriores o mapeos corporales en personas con muchos lunares.

Si un lunar es sospechoso, puede proponer extirparlo para analizarlo. Es un procedimiento habitual que se suele hacer con anestesia local. La muestra se envía a anatomía patológica, que confirma el diagnóstico, y el dermatólogo te explicará el resultado y si hace falta algún paso más. Acudir pronto ante un cambio sospechoso es la mejor forma de que, si hubiera un problema, se trate en una fase temprana.

Otros cánceres de piel que conviene conocer

El melanoma no es el único cáncer de piel. Los más frecuentes son los llamados carcinomas cutáneos, como el carcinoma basocelular y el epidermoide, que suelen aparecer en zonas expuestas al sol, como la cara, las orejas, el cuero cabelludo o el dorso de las manos. A menudo no parecen lunares, sino:

  • Una lesión rosada o perlada que crece lentamente.
  • Una herida que sangra con facilidad y no termina de curar.
  • Una zona áspera y descamativa que no desaparece.
  • Un bulto que crece en semanas o meses.

Ante cualquiera de estas lesiones, sobre todo en personas mayores o con mucha exposición solar acumulada, conviene consultar con el médico.

Prevención: proteger la piel del sol

  • Evita la exposición en las horas centrales del día.
  • Usa fotoprotector de amplio espectro y renuévalo según indique el envase, sobre todo tras el baño o el sudor.
  • Protege a los niños con especial cuidado: ropa, gorra, gafas y sombra.
  • Usa ropa, sombrero y gafas de sol homologadas.
  • Evita las cabinas de bronceado con rayos ultravioleta.

¿Dermatología o medicina estética?

Si quieres quitarte un lunar por motivos estéticos, la valoración debe hacerla un médico que determine primero si es benigno. Los lunares nunca deberían eliminarse con métodos caseros ni en centros no sanitarios. Para tratamientos estéticos de la piel, puedes informarte sobre medicina estética, pero la revisión de lesiones pigmentadas corresponde al dermatólogo.

Para revisar tus lunares, en MyDirectory puedes buscar dermatólogos cerca de ti.

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto debo revisar mis lunares con el dermatólogo?

Depende de tus factores de riesgo. Personas con muchos lunares o antecedentes familiares suelen necesitar revisiones periódicas; el dermatólogo te indicará la frecuencia.

¿Es peligroso quitarse un lunar?

La extirpación por un médico es un procedimiento sencillo y habitual. Lo que no se recomienda es eliminarlos por métodos caseros o sin análisis.

¿Un lunar que pica es malo?

No necesariamente, pero el picor persistente es un síntoma que conviene consultar, sobre todo si se acompaña de otros cambios.

¿Los niños deben revisarse los lunares?

Los padres pueden observar los lunares de sus hijos y consultar con el pediatra ante lunares grandes de nacimiento o cambios llamativos.

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