Es lo más recomendable. El otorrinolaringólogo es el médico que puede diagnosticar la causa de la pérdida auditiva y descartar problemas que tienen otro tratamiento, como un tapón de cera, una infección o una lesión. Algunas pérdidas, como la súbita o la que afecta a un solo oído, requieren valoración médica urgente. Con su informe, el audioprotesista adapta el audífono más adecuado.
Muchos centros ofrecen un periodo de prueba para que uses los audífonos en tu vida diaria antes de decidir. Las condiciones varían: duración, si hay que dejar fianza y qué ocurre si los devuelves. Pide que te lo detallen por escrito. Probarlos en casa, en la calle y en reuniones familiares te ayuda a valorar si encajan con tus necesidades.
La prestación ortoprotésica del Sistema Nacional de Salud incluye audífonos para determinados grupos, principalmente población infantil y joven con hipoacusia, según los requisitos de cada comunidad autónoma. Algunas comunidades, ayuntamientos o entidades tienen ayudas adicionales para adultos o personas mayores. Consulta en tu centro de salud y en servicios sociales qué hay disponible donde vives.
Varía según la persona y el tiempo que lleve con la pérdida auditiva. Al principio los sonidos cotidianos, como el roce de la ropa o el tráfico, pueden resultar molestos porque el cerebro ya no estaba acostumbrado a oírlos. Por eso el audioprotesista suele aumentar la ganancia de forma progresiva y programar varias revisiones de ajuste en las primeras semanas.
Límpialos a diario con un paño seco o el cepillo que te den, cambia los filtros antisuciedad cuando estén obstruidos, guárdalos en su estuche y protégelos de la humedad, por ejemplo con una caja deshumidificadora. Revisa las pilas o la carga. Acude a las revisiones periódicas del centro para limpiezas profesionales y reajustes si tu audición cambia.
La pérdida de audición suele llegar poco a poco y muchas personas tardan años en reconocerla. Mientras tanto, cuesta seguir conversaciones, se sube el volumen de la televisión y se evitan reuniones. Diversos estudios relacionan la pérdida auditiva no tratada con aislamiento social y otros problemas en personas mayores, por lo que detectarla y tratarla a tiempo es una buena inversión en calidad de vida.
Los centros auditivos son establecimientos sanitarios donde un audioprotesista evalúa tu audición desde el punto de vista protésico y adapta audífonos y otras ayudas. El audioprotesista tiene la titulación de Técnico Superior en Audiología Protésica o equivalente, y el centro debe contar con autorización sanitaria de su comunidad autónoma. Muchas ópticas incluyen un gabinete de audiología.
Si la pérdida aparece de forma brusca, en uno solo de los oídos, con dolor, supuración o mareos, consulta con un médico sin esperar.
Se colocan detrás de la oreja y llevan el sonido al oído mediante un tubo o un auricular en el canal. Son versátiles y adecuados para muchas pérdidas.
Se fabrican a medida para ir dentro del canal auditivo. Son más discretos, aunque no sirven para todas las pérdidas ni para todos los oídos.
Los recargables evitan manipular pilas pequeñas, algo útil si tienes poca destreza en las manos.
Muchos modelos se conectan al móvil, la televisión u otros dispositivos y permiten ajustar programas según el entorno.
Depende del nivel tecnológico del audífono, de si es para uno o ambos oídos, del formato, de la conectividad, de si es recargable y de los servicios incluidos: revisiones, garantía, seguro de pérdida o pilas. Un audífono de gama alta no siempre es necesario; lo adecuado depende de tus entornos sonoros habituales. Pide presupuesto detallado de cada opción.
Si tu hijo tiene dificultades con el lenguaje, valora también una consulta con un logopeda. Muchas ópticas ofrecen revisiones auditivas. Más profesionales en el sector de salud.
Puedes publicar tu ficha gratis en MyDirectory para que te encuentren personas de tu zona que buscan audífonos.
Para saber más: Tipos de audífonos: retroauriculares, RIC e intracanal