Por regla general, quien contrata directamente a una persona para trabajar en su hogar es su empleador y debe darla de alta en la Seguridad Social antes de que empiece, aunque sean pocas horas. Las reglas concretas sobre quién tramita el alta y cómo se cotiza las publica la Seguridad Social. Si tienes dudas, consulta con un graduado social o con la propia administración.
Una agencia de colocación te ayuda a encontrar y seleccionar a la persona, pero el contrato lo firmas tú como empleador. Una empresa de servicios contrata ella al personal y te factura el servicio, de modo que no eres empleador. Cada opción tiene implicaciones distintas en coste, gestión y responsabilidades, así que pregunta claramente cuál de las dos te ofrecen.
Es muy recomendable aunque la relación sea de pocas horas, y en muchos casos es obligatorio. El contrato debe recoger las tareas, el horario, el salario, los descansos, las vacaciones y, en el caso de internas, las condiciones de alojamiento y manutención. Tener todo por escrito protege a ambas partes y evita malentendidos.
La extinción del contrato de una empleada de hogar tiene su propia regulación, con preavisos e indemnizaciones que dependen de la causa y de la antigüedad. Las normas han cambiado en los últimos años, por lo que conviene informarte en la Seguridad Social o con un profesional laboralista antes de comunicar el despido y tramitar la baja.
Muchas agencias ofrecen un periodo de garantía durante el cual, si la persona no encaja o deja el puesto, buscan una sustituta. Las condiciones varían mucho, así que pide que figuren por escrito: duración de la garantía, número de sustituciones y si hay coste adicional. Pregunta también cómo verifican referencias.
Contar con una persona que te ayude en casa puede cambiar tu día a día, especialmente si trabajas muchas horas, tienes niños pequeños o cuidas de una persona mayor. Pero el servicio doméstico es también una relación laboral, con derechos y obligaciones para ambas partes. Antes de buscar candidatas, conviene entender las distintas formas de contratar y qué implica cada una.
Esta guía ofrece información general. Las normas laborales y de Seguridad Social del empleo doméstico se actualizan con cierta frecuencia, así que confirma los detalles con la Seguridad Social, el servicio público de empleo o un profesional laboralista.
La persona acude algunas horas a la semana para tareas concretas: limpieza, plancha, cocina. Puede trabajar para varios hogares.
Trabaja en tu casa durante una jornada fija y vuelve a su domicilio al terminar. Suele asumir tareas del hogar y, a veces, el cuidado de niños.
Vive en el domicilio familiar. Es habitual en el cuidado de personas mayores o dependientes. Requiere especial atención a horarios, descansos, tiempo de presencia y condiciones de alojamiento.
Los cuidados de salud que requieren formación sanitaria, como curas o administración de determinados tratamientos, corresponden a profesionales sanitarios. Si una persona mayor necesita atención especializada, consulta a su médico o a los servicios sociales sobre los recursos disponibles.
Si solo necesitas limpieza unas horas a la semana, a menudo encaja mejor contratar una empresa de limpieza de casas, que asume la gestión del personal.
Prepara una descripción clara del puesto: tareas, horario, número de personas en casa, mascotas, si hay que cocinar o cuidar niños. En la entrevista, pregunta por experiencia en tareas similares, disponibilidad, referencias y expectativas. Sé claro con el salario y las condiciones desde el primer momento. Una prueba de unos días, debidamente dada de alta, permite comprobar si la relación funciona.
Una relación laboral en casa funciona mejor con reglas claras. Acordad desde el principio cómo se comunican los cambios de horario, qué hacer si la persona enferma, cómo se organizan las vacaciones y qué espacios o tareas quedan fuera. En el caso de internas, respeta su habitación y sus tiempos de descanso. Revisad juntos las condiciones cada cierto tiempo para ajustar lo que haga falta.
El coste total depende de las horas de trabajo, la modalidad (por horas, externa o interna), las tareas, las cotizaciones a la Seguridad Social, las vacaciones y pagas que correspondan y, si usas una agencia o empresa, sus honorarios. En la contratación directa, recuerda sumar las cotizaciones al salario para conocer el coste real.
Si además necesitas ayuda con arreglos puntuales en casa, un manitas puede ocuparse de ellos. Más servicios en empresas de limpieza.
Publica gratis la ficha de tu agencia o empresa en MyDirectory para que te encuentren familias de tu zona. Consulta los planes.
Para saber más: Empleada de hogar interna o externa: diferencias y cuál elegir