Si había un seguro de decesos, lo habitual es llamar primero a la aseguradora, que activa el servicio con la funeraria con la que trabaja y cubre lo que incluya la póliza. Si la familia prefiere otra funeraria, conviene preguntar antes a la aseguradora cómo afecta a la cobertura, porque puede limitarse o funcionar como reembolso. Si no sabéis si existía seguro, se puede consultar en el registro oficial de contratos de seguros de cobertura de fallecimiento.
Normalmente se necesita el documento de identidad del fallecido, los datos de la persona que contrata el servicio y el certificado médico de defunción, que firma el médico que constata el fallecimiento. Si existe póliza de decesos, ten a mano el número o el nombre de la aseguradora. La funeraria te indicará el resto de documentos según el tipo de servicio y el municipio.
En muchos lugares es posible velar en el domicilio, aunque hoy es más habitual hacerlo en un tanatorio. Las condiciones sanitarias y los plazos dependen de la normativa de cada comunidad autónoma y de las circunstancias del fallecimiento. La funeraria te informará de si es viable en tu caso y de lo que habría que preparar.
Pide un presupuesto detallado con cada concepto por separado: traslado, féretro o urna, preparación, sala de velatorio, coche fúnebre, flores, esquelas, ceremonia, inhumación o incineración, tasas municipales y gestiones administrativas. Así puedes comparar, saber qué es imprescindible y qué es opcional, y evitar malentendidos sobre lo que incluye cada servicio.
Cuando el fallecimiento se produce en otra provincia o en el extranjero y la familia quiere trasladar los restos, hace falta un traslado con autorizaciones sanitarias que gestiona la funeraria. Los requisitos dependen del lugar de origen y de destino, y en los traslados internacionales intervienen también los consulados. Pregunta a la funeraria por los plazos y los documentos que necesitarán.
La pérdida de un ser querido llega acompañada de decisiones y gestiones que hay que tomar en poco tiempo y en un momento muy difícil. La funeraria es la empresa que se encarga de organizar todo lo relacionado con el servicio fúnebre y de acompañar a la familia en los trámites. Conocer de antemano en qué consiste su trabajo ayuda a tomar decisiones con más calma cuando llega el momento.
Si el fallecimiento no se debe a causas naturales o hay circunstancias que lo requieran, intervienen el juzgado y el servicio médico forense, y los plazos cambian. La funeraria orienta a la familia en esos casos.
La defunción debe inscribirse en el Registro Civil, que emite el certificado de defunción y permite obtener la licencia de enterramiento o incineración. Muchas funerarias se encargan de estos trámites. Además, existen gestiones posteriores que normalmente hace la familia, como pedir el certificado de últimas voluntades para saber si había testamento, o tramitar pensiones y bajas en servicios. Estos asuntos tienen sus propios plazos; para la herencia, lo prudente es consultar con un notario o un abogado.
El cuerpo se deposita en un nicho, sepultura o panteón en un cementerio, en muchos casos municipal. Las sepulturas suelen funcionar por concesión durante un periodo determinado, con sus tasas. Si la familia ya tiene una sepultura, conviene localizar el título de concesión.
Tras la cremación, la familia recibe las cenizas en una urna. Pueden depositarse en un columbario, en una sepultura o en otros lugares autorizados. Las normas sobre dónde se pueden esparcir o depositar las cenizas dependen de cada comunidad autónoma y de cada ayuntamiento, por lo que conviene informarse antes.
El tipo de féretro o urna, el uso y la duración de la sala de velatorio, la preparación del cuerpo, los traslados y su distancia, la ceremonia, las flores y esquelas, la inhumación o incineración, y las tasas del cementerio, que fija cada ayuntamiento o entidad gestora. Un traslado entre provincias o desde el extranjero aumenta mucho el coste y los trámites.
En muchas familias se reparten recordatorios con una foto, unas palabras o una oración. Algunas funerarias los incluyen en el servicio; si no es así, una de las papelerías con servicio de impresión de tu zona puede prepararlos a partir de un texto y una fotografía. Revisa la prueba antes de imprimir todas las copias, sobre todo nombres y fechas.
Algunas personas prefieren dejar decididos aspectos de su despedida: si quieren inhumación o incineración, el tipo de ceremonia o la música. Puede hacerse dejándolo por escrito, hablándolo con la familia o contratando un seguro de decesos. Conocer esas preferencias facilita mucho las decisiones a quienes se quedan.
Las funerarias aparecen en el directorio dentro del sector comercio, junto a otros establecimientos y servicios de tu localidad.
Si diriges una funeraria o un tanatorio, puedes publicar gratis la ficha de tu empresa en MyDirectory con tus servicios, instalaciones y datos de contacto.
Para saber más: Qué hacer cuando fallece un familiar: primeros pasos y trámites