Preguntas frecuentes sobre limpieza de chimeneas

¿Cada cuánto hay que limpiar una chimenea?

Depende del uso, del tipo de combustible y de la instalación. Lo habitual es revisarla y limpiarla al menos antes de cada temporada de uso, y con más frecuencia si se enciende a diario o se quema leña húmeda. Consulta las indicaciones del fabricante del aparato y las condiciones de tu seguro de hogar, que a veces exigen un mantenimiento periódico.

¿Mancha mucho la casa una limpieza de chimenea?

Un profesional protege el suelo y el entorno del hogar con lonas, sella la boca de la chimenea y utiliza aspiradores con filtros adecuados para el hollín. Aun así, conviene retirar objetos y textiles cercanos. Si el deshollinado se hace desde el tejado, el hollín cae hacia el hogar y se aspira desde abajo.

¿Qué pasa si no limpio nunca la chimenea?

La creosota y el hollín se acumulan en el conducto, reducen el tiro y pueden inflamarse, provocando un incendio en la chimenea que puede extenderse a la vivienda. También aumenta el riesgo de que los humos, incluido el monóxido de carbono, vuelvan al interior de la casa. Si notas humo en la estancia o mal tiro, deja de usarla y pide una revisión.

¿Las estufas de pellets necesitan el mismo mantenimiento?

Tienen un mantenimiento propio. Además de vaciar el cenicero y limpiar el brasero con frecuencia, requieren una revisión técnica periódica que incluye la limpieza del intercambiador, del extractor de humos y del conducto, y la comprobación de juntas y sensores. Suele hacerla el servicio técnico o una empresa especializada siguiendo las instrucciones del fabricante.

¿Qué leña conviene usar para ensuciar menos la chimenea?

La leña seca y bien curada produce menos humo y menos creosota que la leña verde o húmeda. Evita quemar maderas tratadas, pintadas o barnizadas, aglomerados, cartones con tintas o plásticos, porque generan residuos y gases nocivos. Guarda la leña en un lugar ventilado y protegido de la lluvia.

Por qué limpiar la chimenea es una cuestión de seguridad

Cada vez que se enciende una chimenea o una estufa de leña, parte del humo se condensa en el interior del conducto y deja hollín y creosota, una sustancia oscura y pegajosa que se endurece con el tiempo. Esta capa reduce el tiro, hace que la chimenea funcione peor y, sobre todo, es inflamable. Los incendios de conducto se producen precisamente cuando esa capa prende. Por eso el deshollinado no es solo una tarea de limpieza, sino de mantenimiento preventivo.

Señales de que tu chimenea necesita una limpieza

Tipos de instalación

Chimenea abierta

La clásica con hogar de obra. Tiene poco rendimiento y suele ensuciar mucho el conducto, sobre todo si el tiro no es bueno.

Chimenea con insertable o cassette

Un aparato cerrado instalado en el hogar. Mejora el rendimiento, pero el conducto metálico también acumula depósitos que hay que retirar.

Estufa de leña

Aparato independiente con su propio tubo de salida. El tramo de tubo y los codos son puntos críticos de acumulación.

Estufa de pellets

Tiene componentes electrónicos y un extractor de humos que requiere mantenimiento técnico además de la limpieza.

Cómo se hace una limpieza profesional

  1. Inspección previa del hogar, el aparato y, si es posible, del conducto, a veces con cámara.
  2. Protección de la zona con lonas y sellado de la boca para evitar que el hollín se escape.
  3. Deshollinado con escobillas y varillas adecuadas al diámetro y la forma del conducto, desde abajo o desde la cubierta.
  4. Retirada de creosota endurecida con herramientas o productos específicos si es necesario.
  5. Aspirado del hollín con aspiradores con filtro adecuado.
  6. Revisión del sombrerete, el tiro, juntas y estado del conducto.
  7. Informe o recomendaciones sobre reparaciones o mejoras.

Lo que el deshollinador puede detectar

Además de limpiar, un profesional con experiencia puede advertirte de grietas en conductos de obra, tubos metálicos corroídos o mal empalmados, sombreretes dañados, nidos de pájaros que obstruyen la salida o falta de distancia entre el conducto y materiales combustibles como vigas de madera. Algunos de estos problemas requieren la intervención de un instalador. No uses la chimenea si te informan de un riesgo hasta que se resuelva.

¿Cuándo programar la limpieza?

El mejor momento es al final del verano o a principios de otoño, antes de los primeros fríos. Si la limpias en primavera, al acabar la temporada, evitas que la creosota y la humedad del verano corroan el conducto metálico y que se produzcan malos olores en casa durante los meses de calor.

Qué preguntar antes de contratar

Qué influye en el precio

Los factores habituales son el tipo de chimenea o estufa, la longitud y el trazado del conducto, el número de codos, el grado de suciedad y de creosota endurecida, la necesidad de acceder a la cubierta y su altura o pendiente, la inspección con cámara y el desplazamiento. Agrupar la limpieza con vecinos de la misma zona, en urbanizaciones o pueblos, puede facilitar la organización del servicio.

Buenas prácticas durante la temporada

Si al terminar la temporada quieres dejar el salón impecable, puedes contratar una limpieza de sofás y alfombras para eliminar el olor a humo de las tapicerías. Para pequeños arreglos en la vivienda, como sellar juntas o colocar protecciones, existen servicios de manitas. Más servicios en empresas de limpieza.

¿Te dedicas a la limpieza de chimeneas?

Publica gratis la ficha de tu empresa de deshollinado en MyDirectory para que te encuentren antes de que empiece el frío. Consulta los planes.

Para saber más: Cada cuánto limpiar la chimenea y señales de que toca deshollinar