Los tipos de terapia psicológica más habituales son la terapia cognitivo-conductual, las llamadas terapias de tercera generación, como la terapia de aceptación y compromiso o las basadas en mindfulness, la terapia sistémica, centrada en la familia y las relaciones, la terapia psicodinámica, de raíz psicoanalítica, y la terapia humanista. Se diferencian en cómo entienden el malestar y en las técnicas que emplean. Muchos psicólogos combinan enfoques según el caso, y la relación de confianza con el profesional influye tanto como la orientación elegida. Esta información es general y no sustituye la valoración de un psicólogo colegiado.
Antes de nada: quién puede hacer terapia
En España, la intervención psicológica en el ámbito sanitario la realizan psicólogos con la habilitación correspondiente, como el máster en psicología general sanitaria o la especialidad en psicología clínica, colegiados en su colegio profesional. Comprobar la colegiación es sencillo y una garantía básica. Si buscas un profesional, puedes buscar psicólogos cerca de ti y revisar su formación y su enfoque.
Terapia cognitivo-conductual
Es uno de los enfoques más extendidos y estudiados. Parte de la idea de que pensamientos, emociones y conductas están relacionados, y de que modificar patrones de pensamiento y de comportamiento puede reducir el malestar.
- Cómo trabaja: identifica pensamientos automáticos y conductas que mantienen el problema, y entrena alternativas. Suele incluir tareas entre sesiones.
- Duración: a menudo se plantea con objetivos concretos y un número de sesiones orientativo, aunque varía.
- Se usa con frecuencia en: ansiedad, fobias, depresión, problemas de sueño, obsesiones y otros cuadros.
Terapias de tercera generación
Surgen a partir del enfoque cognitivo-conductual, pero ponen el acento en la relación de la persona con sus pensamientos y emociones, más que en cambiar su contenido. Entre ellas están:
- Terapia de aceptación y compromiso: trabaja la aceptación de experiencias internas difíciles y el compromiso con acciones guiadas por los propios valores.
- Terapias basadas en mindfulness: entrenan la atención plena para relacionarse de otro modo con el malestar.
- Terapia dialéctico-conductual: combina aceptación y cambio, con entrenamiento en habilidades de regulación emocional.
Terapia sistémica
Entiende los problemas dentro del sistema de relaciones de la persona: familia, pareja, entorno. En lugar de centrarse solo en el individuo, observa patrones de comunicación y roles.
- Cómo trabaja: puede incluir sesiones con varios miembros de la familia o de la pareja.
- Se usa con frecuencia en: conflictos familiares, terapia de pareja, problemas en niños y adolescentes que afectan al conjunto de la familia.
Terapia psicodinámica
Hunde sus raíces en el psicoanálisis, aunque las versiones actuales suelen ser más breves y focalizadas. Explora cómo experiencias pasadas y procesos no conscientes influyen en el presente.
- Cómo trabaja: a través de la conversación, la exploración de la historia personal y la relación con el terapeuta.
- Duración: puede ser más prolongada, según el planteamiento.
Terapia humanista
Pone el foco en la persona, su experiencia subjetiva y su capacidad de crecimiento. Incluye corrientes como la terapia centrada en la persona y la terapia Gestalt.
- Cómo trabaja: con una relación terapéutica empática y no directiva, centrada en el aquí y ahora.
Tabla comparativa
| Enfoque | Foco principal | Estilo | Trabajo entre sesiones |
|---|---|---|---|
| Cognitivo-conductual | Pensamientos y conductas actuales | Estructurado, por objetivos | Habitual |
| Tercera generación | Relación con pensamientos y emociones; valores | Experiencial, con ejercicios | Habitual |
| Sistémica | Relaciones y patrones familiares | Puede incluir a varias personas | Variable |
| Psicodinámica | Historia personal y procesos no conscientes | Exploratorio | Menos frecuente |
| Humanista | Experiencia subjetiva y crecimiento | Empático, no directivo | Variable |
Formatos de terapia
- Individual: el formato más común.
- De pareja: para conflictos de convivencia, comunicación o crisis.
- Familiar: con varios miembros de la familia.
- De grupo: varias personas con dificultades similares, guiadas por un profesional.
- En línea: por videollamada, cada vez más frecuente. Conviene asegurarse de que el profesional esté igualmente colegiado y habilitado.
Cómo elegir el enfoque adecuado
- Empieza por el motivo de consulta. En la primera entrevista, el psicólogo puede explicarte qué enfoque suele aplicar en casos como el tuyo y por qué.
- Pregunta por su formación y experiencia en ese tipo de problema.
- Valora la relación. Sentirte escuchado y cómodo es parte importante del proceso.
- Pide objetivos claros. Aunque cada terapia tiene su ritmo, es razonable saber hacia dónde se va.
- Revisa periódicamente si notas cambios y coméntalo en sesión.
Qué esperar de la primera sesión
Sea cual sea el enfoque, la primera sesión suele dedicarse a conocerse. El psicólogo preguntará por el motivo de consulta, desde cuándo ocurre, cómo afecta a tu vida diaria y qué has intentado hasta ahora. También puede interesarse por tu historia personal, tu salud y tu entorno. Es el momento de plantear tus dudas: cómo trabaja, con qué frecuencia serán las sesiones, cuánto pueden durar y cómo se respetará la confidencialidad. No hace falta llegar con todo claro ni saber explicarlo bien; ordenar lo que te pasa forma parte del trabajo.
Señales de que puede ayudarte la terapia
- Un malestar que se mantiene durante semanas y no mejora.
- Ansiedad, tristeza o irritabilidad que interfieren en el trabajo, los estudios o las relaciones.
- Cambios importantes en el sueño o el apetito.
- Dificultad para afrontar una pérdida, una separación o un cambio vital.
- Conflictos repetidos con la pareja o la familia.
- La sensación de estar atascado y no saber cómo salir.
Cuándo hace falta además un psiquiatra
Algunos cuadros pueden requerir valoración médica y, en ocasiones, tratamiento farmacológico. En esos casos, el psicólogo puede recomendar consultar con un psiquiatra, y ambos profesionales pueden trabajar de forma coordinada. Ante pensamientos de hacerse daño o una crisis, hay que acudir a urgencias o llamar al teléfono de emergencias; también existen líneas de atención a la conducta suicida.
Preguntas frecuentes sobre los tipos de terapia psicológica
¿Qué tipo de terapia es mejor?
No hay una respuesta única. Algunos enfoques cuentan con más estudios en ciertos problemas, pero la eficacia también depende del profesional, de la persona y de la relación terapéutica.
¿Cuánto dura una terapia psicológica?
Depende del motivo de consulta, del enfoque y de la evolución. Algunas terapias son breves y otras más largas.
¿Puedo cambiar de psicólogo si no me siento cómodo?
Sí. Es legítimo y, a veces, recomendable. Puedes comentarlo con tu psicólogo actual.
¿La terapia online funciona igual?
Para muchas personas y problemas es una alternativa válida. Lo importante es la calidad del profesional. Para empezar, encuentra psicólogos en tu zona.