Sí. La demolición de una edificación requiere licencia municipal y, en la mayoría de los casos, un proyecto de demolición firmado por un técnico competente, con estudio de seguridad y salud y estudio de gestión de residuos. En edificios protegidos o en cascos históricos la demolición puede estar restringida o prohibida. Consulta en el ayuntamiento antes de contratar.
La empresa debe tomar medidas para no dañarlos: demoler de forma controlada junto a medianeras, apuntalar si es necesario y proteger las paredes que quedan expuestas a la intemperie. Es recomendable levantar un acta del estado previo de los inmuebles vecinos, con fotografías, para poder distinguir después los daños que haya causado la obra de los que ya existían.
Sí. Antes de empezar hay que solicitar a las compañías la baja y desconexión de electricidad, gas, agua y telecomunicaciones, y sellar el saneamiento para que no entren escombros a la red. Algunas compañías tardan en hacer la desconexión, así que conviene pedirla con antelación. La empresa de demolición no debe empezar con las acometidas activas.
Los materiales con amianto deben retirarse antes de la demolición por una empresa inscrita en el registro específico para trabajos con riesgo de amianto, con un plan de trabajo aprobado por la autoridad laboral. Es habitual en cubiertas de fibrocemento, depósitos o bajantes antiguas. No se pueden mezclar con el resto de escombros ni romperse con maquinaria.
Depende de lo que se pacte en el contrato. En algunas demoliciones, la chatarra metálica, la madera o elementos como tejas y piedra tienen valor y la empresa los descuenta del precio o se los queda. Si quieres conservar algo, como vigas, rejas o puertas antiguas, indícalo por escrito antes de empezar para que se desmonte con cuidado.
Demoler parece sencillo, pero es una de las fases de obra con más riesgo. Se trabaja con estructuras que pierden estabilidad a medida que se retiran elementos, junto a edificios vecinos y a menudo en plena calle. Además, una demolición genera grandes volúmenes de residuos que deben separarse y gestionarse conforme a la normativa. Por eso este trabajo se encarga a empresas con equipo, maquinaria y experiencia específica.
Se derriba el edificio completo hasta dejar el solar libre. Es habitual antes de construir una obra nueva o cuando un inmueble está en ruina.
Se retira una parte: un cuerpo añadido, una planta, una nave secundaria o un muro. Exige cuidado especial en la zona de corte con la parte que se conserva.
Se elimina todo el interior del inmueble, tabiques, suelos, instalaciones e incluso forjados, manteniendo la fachada o la estructura. Es frecuente en rehabilitaciones y en reformas integrales de gran tamaño.
Se desmontan los materiales por tipos, separando metales, madera, plásticos, vidrio, yeso y escombro pétreo, para facilitar su reciclaje. La normativa de residuos favorece cada vez más este sistema.
Apertura de huecos en muros y forjados de hormigón mediante corte con disco o hilo de diamante, sin vibraciones excesivas, cuando hay que conservar el resto de la estructura.
La elección depende del tamaño, la estructura y el entorno:
En cualquier caso, se controlan el polvo con riego, el ruido según los horarios municipales y la caída de material con protecciones y vallado.
Los residuos de construcción y demolición deben entregarse a gestores autorizados, que los clasifican y reciclan o depositan en vertederos controlados. Cuanto mejor se separan en origen, más fácil es valorizarlos. En el presupuesto conviene ver por separado el derribo, la carga, el transporte y las tasas de gestión, y pedir al final los certificados que acrediten la entrega a gestor autorizado, que muchos ayuntamientos exigen para devolver la fianza de residuos.
El volumen y tipo de estructura, la altura, el acceso de maquinaria, la proximidad a otros edificios, la cantidad y tipo de residuos, la distancia a la planta de tratamiento, la presencia de materiales peligrosos y si el solar debe quedar limpio y nivelado para empezar a construir. Esta última tarea suele enlazar con la fase de excavaciones y movimiento de tierras.
No todas las demoliciones son de edificios enteros. En reformas integrales y en locales es frecuente encargar solo el vaciado: retirar tabiques, falsos techos, suelos, alicatados y sanitarios para dejar el espacio diáfano. Aunque sea un trabajo interior, hay que identificar antes qué muros son de carga, proteger zonas comunes como portal, escalera y ascensor, organizar la bajada de escombros por sacos o mediante bajantes de obra hasta el contenedor y respetar los horarios de ruido de la comunidad y del ayuntamiento.
Al terminar, conviene comprobar el estado de las medianeras que quedan vistas, que pueden necesitar impermeabilización y acabado; que el solar está libre de restos y vallado si así lo exige la ordenanza; y que se han entregado todos los certificados de residuos. Puedes encontrar empresas para la siguiente fase en el sector de reformas y construcción.
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Para saber más: Tipos de demolición: cómo se derriba un edificio paso a paso