Humedades Madrid
Soluciones eficaces contra humedades en tu hogar o negocio
Depende del material del muro, de su espesor, de la cantidad de agua en el terreno y de la facilidad con que se evapora por las caras del muro. Suele afectar a la parte baja de las paredes, pero si se impide la evaporación con revestimientos impermeables, zócalos o aceras pegadas a la fachada, la humedad puede subir más. Por eso no conviene tapar el muro sin tratar la causa.
Se puede ejecutar desde cualquiera de las dos caras del muro, según el acceso disponible. Se perforan taladros a una altura cercana al suelo, separados según el espesor y el material, y se introduce el producto hasta que satura la sección del muro. Lo importante es que la barrera sea continua en todo el recorrido afectado, incluidos los muros interiores que también estén en contacto con el terreno.
El agua que asciende desde el terreno arrastra sales disueltas. Al evaporarse en la superficie del muro, las sales cristalizan y forman ese polvo o costra blanca, que además deshace el yeso y la pintura. Las sales permanecen en el muro incluso después de cortar el paso del agua, por lo que conviene retirar los revestimientos contaminados y aplicar morteros preparados para acumularlas.
Existen sistemas de electroósmosis y dispositivos electrofísicos que se presentan como alternativa a las inyecciones. Su eficacia depende mucho del sistema, del muro y de las condiciones del terreno, y no todos tienen el mismo respaldo técnico. Si te proponen uno, pide documentación técnica, referencias de obras con mediciones antes y después y una garantía basada en resultados medibles.
Normalmente no, porque el agua del terreno asciende por los muros solo hasta una altura limitada. Si en un primer piso o superior aparecen manchas en la parte baja de las paredes, es más probable que se deban a condensación, a una fuga o a una filtración. En edificios de muros muy gruesos de piedra puede haber excepciones, por lo que el diagnóstico debe hacerse en cada caso.
La humedad por capilaridad aparece cuando el agua del terreno asciende por los poros de los muros, igual que un terrón de azúcar absorbe el café. Es típica de casas antiguas, plantas bajas, bodegas y locales construidos sin una barrera que corte ese ascenso, o con una barrera que se ha deteriorado. Es un problema persistente que no mejora con el tiempo y que, si no se trata, degrada revestimientos, carpinterías y la propia fábrica del muro.
Algunos de estos síntomas se confunden con condensación o filtraciones laterales. Si no está claro, conviene empezar por un diagnóstico general de tratamiento de humedades.
El agua sube por un muro cuando se dan tres condiciones: el muro es poroso, está en contacto con un terreno húmedo y no hay una barrera que lo impida. En construcciones tradicionales de piedra, adobe o ladrillo era habitual que no existiera esa barrera. En edificios más modernos, puede haber fallado o haberse puenteado, por ejemplo al recrecer la acera exterior por encima de ella o al enfoscar el zócalo con un mortero que llega hasta el terreno.
Se perforan taladros en la base del muro y se inyecta un producto hidrófugo, en forma de líquido o crema, que se difunde por los poros y crea una franja horizontal que el agua no puede atravesar. Es la solución más extendida porque es poco invasiva y se adapta a muchos tipos de muro.
Se corta el muro por tramos y se introduce una lámina impermeable o una placa. Es muy eficaz pero invasivo, y solo se emplea en casos concretos donde la estructura lo permite.
Se excava junto a la fachada y se coloca un tubo drenante con grava que aleja el agua del pie del muro. Ayuda especialmente cuando el terreno está muy húmedo o recibe escorrentías.
Tras cortar el ascenso de agua, se pican los enlucidos contaminados de sales, se deja secar el muro y se aplican morteros de saneamiento macroporosos, que permiten la evaporación de la humedad residual y alojan las sales sin que salgan a la superficie.
Los metros lineales de muro a tratar, su espesor y material, la técnica elegida, la superficie de revestimientos que hay que sustituir, la necesidad de drenajes o de rebajar el terreno exterior y la accesibilidad de las dos caras del muro. Si el agua llega lateralmente desde un terreno más alto, como en sótanos y muros enterrados, quizá necesites además soluciones de impermeabilización. Más especialistas en el sector de tejados, impermeabilización y humedades.
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Para saber más: Humedad por capilaridad: cómo identificarla y cómo se trata