Depende del tipo de obra. Para cambios que afectan a la estructura, las fachadas, la seguridad o el uso del edificio, la normativa exige un técnico competente, como un arquitecto o un arquitecto técnico, según el caso. El interiorista diseña el espacio y puede trabajar junto a ellos. Antes de contratar, pregunta si tu reforma necesitará proyecto técnico y quién lo firmará.
Normalmente planos de distribución, de mobiliario, de iluminación y de electricidad, alzados de cocina y baños, selección de materiales y acabados con referencias y, a menudo, imágenes en 3D. Algunos incluyen mediciones y un pliego para pedir presupuestos a constructores. Acuerda por escrito qué documentos recibirás y en qué formato antes de firmar.
Si la reforma es importante, suele ser útil empezar por el diseño: con planos y materiales definidos, los presupuestos de las constructoras son comparables y hay menos cambios a mitad de obra. Algunas empresas de reformas tienen interioristas propios; en ese caso, pregunta si el diseño queda a tu nombre o solo puede ejecutarlo esa empresa.
Sí. Son las estancias donde más se nota un buen diseño, porque concentran instalaciones, almacenamiento y decisiones de materiales. Muchos estudios ofrecen proyectos por estancia. Ten en cuenta que, si la reforma toca tuberías o electricidad, el diseño deberá coordinarse con fontanero y electricista y ajustarse a lo que permita la instalación existente.
Lo habitual es dividir el pago en fases: una parte al encargar, otra al entregar el proyecto y otra durante o al final de la dirección de obra, si está incluida. Algunos cobran un porcentaje sobre el coste de ejecución y otros un importe cerrado. Pide un contrato o una hoja de encargo con las fases, los entregables y la forma de pago.
El interiorista diseña cómo funciona un espacio, no solo cómo se ve. Analiza la luz, los recorridos, el almacenamiento, las instalaciones y los materiales para proponer una distribución que se adapte a tu forma de vivir o de trabajar. Su trabajo es especialmente valioso antes de una reforma, porque las decisiones que se toman sobre plano son mucho más baratas de cambiar que las que se toman con la obra en marcha.
Los tres perfiles se cruzan, pero no son lo mismo:
En muchas reformas de vivienda trabajan juntos: el interiorista define el diseño y el técnico se ocupa de la parte que exige firma.
Redistribución de estancias, apertura de cocina al salón, ganar un baño o un vestidor, mejorar la entrada de luz natural.
Diseño de mobiliario, elección de encimeras, revestimientos, sanitarios y grifería, con alzados detallados para el montador.
Espacios que deben atraer al cliente, cumplir requisitos de accesibilidad y normativa del sector, y aguantar un uso intenso.
Puestos de trabajo, salas de reunión, acústica, iluminación y zonas comunes adaptadas al modo de trabajo del equipo.
Las obras interiores en una vivienda suelen requerir algún trámite municipal, que puede ir desde una comunicación previa hasta una licencia con proyecto, según el alcance y el ayuntamiento. Si el edificio es una comunidad de propietarios, consulta los estatutos y avisa al administrador, sobre todo si la obra afecta a bajantes, fachadas o elementos comunes. En locales abiertos al público entran en juego las normas de accesibilidad, protección contra incendios y las propias de cada actividad, que el técnico responsable debe revisar.
Uno de los aportes más útiles de un interiorista es el plano de iluminación. Combina luz general, luz de trabajo en cocina, baño y escritorio, y luz ambiental para crear distintos escenarios. Decidir la posición de puntos de luz, interruptores y enchufes antes de cerrar paredes evita regatas posteriores y cables a la vista.
Los honorarios dependen de la superficie, de la complejidad del diseño, del número de estancias con mobiliario a medida, del nivel de detalle de los planos y de si se incluye dirección de obra. El coste de ejecución, que pagas a la empresa de reformas, depende sobre todo de los materiales y de las instalaciones que haya que renovar. Un buen proyecto ayuda a controlar este segundo coste, porque reduce imprevistos y cambios.
Cuando la obra termine, puedes completar el espacio con cortinas y estores a medida. Consulta todos los profesionales relacionados en pintura y decoración.
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Para saber más: Interiorista o decorador: diferencias y a quién llamar en cada caso