Una prueba sencilla es mojar una zona pequeña con agua y esperar unos minutos. Si el gotelé se ablanda y se levanta con la espátula, probablemente es de pintura al temple y se puede rascar. Si no reacciona, suele ser gotelé plástico, más duro, que normalmente se alisa aplicando pasta por encima en lugar de retirarlo. El profesional hará esta comprobación en la visita.
Sí, pero con molestias. Es un trabajo que genera humedad, restos y, en la fase de lijado, mucho polvo fino. Lo práctico es hacerlo por estancias, sacando o cubriendo los muebles y sellando las puertas. Pregunta a la empresa si usa lijadoras con aspiración, que reducen el polvo, y cómo organizará el trabajo si vas a seguir viviendo allí.
Para un buen acabado, se suelen desmontar las tapas de enchufes e interruptores y proteger los rodapiés, o retirarlos si se van a cambiar. Así se alisa la pared completa sin dejar cercos. Desmontar mecanismos eléctricos exige cortar la corriente de la zona. Aclara con el profesional si este trabajo está incluido o debes encargarlo aparte.
Depende del producto, del espesor aplicado, de la temperatura y de la ventilación de la vivienda. Normalmente se necesitan varias manos con su secado entre ellas, después lijado e imprimación antes de pintar. En épocas frías o húmedas el proceso se alarga. Pide al profesional un calendario aproximado por estancia y respeta sus indicaciones antes de pintar.
Sí, con las mismas técnicas que en paredes, aunque es más laborioso por la postura de trabajo y requiere andamios o borriquetas en techos altos. En techos de escayola antigua conviene revisar antes su estado, porque mojarlos en exceso puede dañarlos. Muchas personas deciden alisar paredes y simplemente pintar el techo; coméntalo al pedir presupuesto.
El gotelé fue durante décadas el acabado más habitual en las viviendas españolas: una pintura espesa proyectada en gotas que disimulaba las imperfecciones de la pared. Hoy se busca un acabado liso, más actual y fácil de limpiar, y quitar el gotelé se ha convertido en uno de los trabajos más pedidos al reformar o al entrar a vivir en un piso. Aunque parece sencillo, el resultado depende mucho de la técnica elegida y de la preparación.
No todos los gotelés son iguales, y de ello depende el método:
Se humedece la pared por zonas y se retira la textura con espátula o rasqueta. Después se reparan los desperfectos del yeso que quedan al descubierto, se lija y se aplica una imprimación antes de pintar. Es el método natural para el temple.
Se aplica una imprimación de agarre y, sobre el gotelé, varias manos de pasta de alisar o plaste que rellenan los huecos hasta conseguir una superficie plana. Después se lija y se pinta. Es el método más habitual con gotelé plástico, porque evita retirar la textura.
En gotelés de relieve muy marcado, se rebaja primero con lijadora para reducir el espesor de pasta necesario y luego se alisa.
Cuando la pared está muy dañada o se quiere mejorar el aislamiento, una alternativa es trasdosarla con placa de yeso laminado, aunque se pierde algo de espacio.
Precisamente porque el gotelé disimula defectos, al quitarlo aparecen a veces grietas, rozas mal cerradas, abombamientos o diferencias de plano entre paredes. Un profesional cuidadoso las repara antes de alisar. Si se trata de paredes muy deterioradas o con yeso suelto, puede ser necesario un trabajo de yeseros para rehacer el enlucido. Las grietas que vuelven a abrirse tras repararlas pueden indicar movimientos del edificio y merecen la opinión de un técnico.
Es un trabajo que muchas personas intentan por su cuenta, sobre todo con gotelé al temple. El rascado está al alcance de cualquiera con paciencia, pero el alisado final es otra cosa: conseguir una pared plana, sin marcas de llana ni ondulaciones visibles con luz lateral, requiere oficio. Los errores más habituales al hacerlo uno mismo son aplicar capas de pasta demasiado gruesas que acaban agrietándose, lijar poco o demasiado, y pintar sin imprimación, con lo que aparecen manchas de distinto brillo. Si decides hacerlo, prueba primero en una habitación pequeña.
Los metros de pared y techo, el tipo de gotelé y su relieve, el estado de la pared, el método elegido, la altura de los techos, si la vivienda está vacía o amueblada y la calidad de la pintura final. Hacerlo antes de mudarte, con la casa vacía, suele abaratar y agilizar el trabajo. Si además vas a cambiar suelos o puertas, te conviene coordinarlo dentro de una reforma para que el alisado se haga antes de colocar el suelo nuevo. Más profesionales en el sector de reformas y construcción.
Si quitas gotelé o alisas paredes, puedes publicar tu ficha gratis en MyDirectory.
Para saber más: Cómo quitar el gotelé: rascar o alisar y qué método elegir