Cuando compras un aparato nuevo, el comercio debe aceptar la entrega del usado si es de tipo equivalente y cumple la misma función, sin cobrarte por ello la gestión del residuo. Lo que puede tener un coste es la retirada a domicilio si no la incluye la entrega. Pregunta cómo lo gestionan antes de pagar y deja el aparato viejo desconectado y vacío el día de la entrega.
Algunas tiendas ofrecen instalación con su propio personal o con instaladores colaboradores, y otras solo entregan el aparato. En placas de inducción y hornos, la conexión eléctrica debe ser adecuada a la potencia del aparato. En aparatos de gas, la conexión debe hacerla un instalador habilitado. Pregunta qué incluye exactamente la instalación y si contempla adaptar el hueco del mueble.
Antes de firmar el albarán, comprueba que el modelo es el que pediste y que no tiene golpes ni abolladuras. Si la caja llega dañada, ábrela delante del transportista. Anota cualquier desperfecto en el albarán y haz fotos. Una vez instalado, ponlo en marcha siguiendo el manual y revisa que no haya fugas de agua ni ruidos anómalos durante el primer uso.
Si el frigorífico ha viajado tumbado o inclinado, el aceite del compresor puede haberse desplazado por el circuito, y conviene dejarlo de pie un tiempo antes de conectarlo. El manual de cada fabricante indica el tiempo de reposo recomendado. Si el transporte se ha hecho en vertical, suele bastar con menos espera, pero sigue siempre las instrucciones del modelo.
Las tiendas no suelen reparar ellas mismas, pero tramitan las averías en garantía con el servicio técnico del fabricante y te indican cómo pedir la visita. Algunas tiendas de barrio colaboran con técnicos de reparación de varias marcas para averías fuera de garantía. Guarda la factura y anota el modelo y el número de serie, que encontrarás en la placa de características.
Un electrodoméstico grande es una compra que suele hacerse con prisa, cuando el anterior se ha estropeado. Precisamente por eso conviene tener claro qué preguntar en la tienda. Más allá del precio, importan las medidas, el consumo, el ruido, la facilidad de uso y, sobre todo, lo que ocurre después de pagar: cuándo te lo traen, quién lo instala y qué pasa con el viejo.
En el comercio se habla de gama blanca para los grandes aparatos de cocina y lavado: frigoríficos, congeladores, lavadoras, secadoras, lavavajillas, hornos, placas y campanas. La gama marrón engloba imagen y sonido, como televisores y equipos de audio. El pequeño electrodoméstico incluye cafeteras, aspiradores, planchas, robots de cocina o aparatos de cuidado personal. Muchas tiendas trabajan las tres áreas; otras se especializan en gama blanca y ofrecen más servicio de instalación.
Los electrodomésticos grandes se venden con la etiqueta energética europea, que clasifica el aparato por letras según su eficiencia e indica el consumo estimado. Además de la letra, la etiqueta muestra otros datos útiles según el tipo de aparato: el nivel de ruido, la capacidad en kilos o litros, el consumo de agua por ciclo o la duración del programa de referencia. Compara modelos de la misma categoría y tamaño; un aparato más grande puede consumir más aunque tenga mejor clase.
Instalar una lavadora o un lavavajillas consiste en conectar toma de agua, desagüe y enchufe, nivelar el aparato y retirar los anclajes de transporte. En hornos y placas de inducción, la instalación eléctrica de la vivienda tiene que soportar la potencia del aparato; si la línea de cocina es antigua o insuficiente, hará falta un electricista. En los aparatos de gas, la conexión corresponde a un instalador habilitado.
En aire acondicionado, la instalación de equipos partidos con gas refrigerante debe realizarla una empresa habilitada. Además, en edificios en régimen de propiedad horizontal puede ser necesario revisar los estatutos o pedir permiso a la comunidad para colocar la unidad exterior en fachada.
La capacidad, la eficiencia energética, el nivel de ruido, el tipo de motor, las funciones adicionales, el formato integrable o libre instalación y los servicios incluidos en la entrega explican la mayor parte de las diferencias. Fíjate también en la disponibilidad de repuestos y de servicio técnico en tu zona: un aparato fácil de reparar te ahorra problemas a largo plazo.
Lee el manual antes del primer uso, aunque el aparato parezca igual que el anterior. Muchos modelos recientes tienen programas automáticos, funciones de ahorro o ciclos de limpieza que conviene conocer. En lavadoras y lavavajillas, haz un primer ciclo en vacío si lo recomienda el fabricante. En frigoríficos, espera a que alcance la temperatura antes de llenarlo. Y registra el producto si el fabricante ofrece ampliar la garantía con ese trámite.
Si estás reformando la cocina o el salón, puede interesarte visitar también las tiendas de iluminación y las tiendas de muebles de tu zona. Más comercios para el hogar, en la página de comercio.
Si vendes electrodomésticos, puedes publicar gratis tu ficha en MyDirectory e indicar si haces entrega, instalación o retirada de aparatos usados.
Para saber más: Etiqueta energética de electrodomésticos: cómo leerla paso a paso