Para empezar a hacer surf necesitas saber nadar con soltura, tener una condición física básica y aprender en una playa con olas suaves y fondo de arena, idealmente con un monitor. Las primeras sesiones se hacen con tablas grandes de espuma, que flotan mucho y son seguras, y se centran en remar, levantarse sobre la tabla y entender cómo se mueve el mar. Con constancia, en pocas sesiones la mayoría de personas consigue ponerse de pie en la espuma de la ola.
Lo que necesitas antes de entrar al agua
El surf no exige ser un atleta, pero sí unos mínimos:
- Saber nadar y sentirte cómodo en el mar, también cuando una ola te cubre o te arrastra unos metros.
- Una forma física razonable: remar cansa los hombros y la espalda, y levantarse sobre la tabla requiere fuerza en brazos y agilidad.
- Respeto por el mar: corrientes, mareas y cambios de oleaje pueden complicar una sesión en minutos.
- Paciencia: la curva de aprendizaje tiene altibajos y no todos los días el mar está igual.
Si tienes alguna lesión o problema de salud, consulta con tu médico antes de empezar. Y si es tu primera vez, lo más seguro es apuntarte a una escuela de surf, que elegirá la zona de la playa más adecuada según las condiciones del día.
Cómo es una primera clase
En la arena
La clase empieza fuera del agua. El monitor explica las partes de la tabla, cómo colocar el invento, que es la cuerda que une la tabla al tobillo, y cómo llevar la tabla sin golpear a nadie. Después se practica en la arena el gesto de levantarse, conocido como take off: tumbado boca abajo, empujar con las manos y colocar los pies en la posición correcta en un solo movimiento. También se calienta y se repasan las normas de seguridad.
En el agua
Las primeras olas se cogen en la espuma, es decir, en olas que ya han roto, en zonas donde haces pie. El monitor suele ayudar a elegir el momento y a dar el impulso inicial. Poco a poco aprenderás a remar, a ponerte de pie y a mantener el equilibrio, y a caer de forma segura, protegiéndote la cabeza y alejándote de la tabla.
Al terminar
Se comenta cómo ha ido la sesión, qué conviene corregir y en qué fijarse la próxima vez. Muchas escuelas incluyen estiramientos finales.
El material para empezar
| Material | Qué debe tener para un principiante |
|---|---|
| Tabla | Grande, ancha y gruesa, preferiblemente de espuma blanda |
| Invento o leash | Adecuado a la longitud de la tabla y en buen estado |
| Neopreno | Grosor según la temperatura del agua y la época del año |
| Licra | Útil en agua cálida y para proteger del roce y del sol |
| Protección solar | Resistente al agua, también en días nublados |
Al principio no compensa comprar tabla. Las escuelas proporcionan el material adaptado a cada nivel, y alquilarlo permite ir probando antes de decidir. Cuando llegue el momento de comprar, en una tienda de deporte especializada pueden orientarte sobre medidas y volumen.
Normas básicas en el agua
El surf tiene un código de conducta no escrito que todos los surfistas respetan, y conocerlo evita accidentes y conflictos:
- Prioridad: la ola es de quien está más cerca del pico, el punto donde empieza a romper.
- No saltar la ola: si alguien ya va surfeando una ola, no te la cojas por delante.
- Remar por fuera: al volver hacia mar adentro, aléjate de la zona por donde surfean otros.
- No soltar la tabla: una tabla suelta puede golpear a alguien.
- Respetar las zonas de baño y las indicaciones de los socorristas y de las banderas.
- Ayudar a quien tenga problemas en el agua.
Cómo progresar
Tras las primeras clases, el siguiente paso es pasar de la espuma a las olas verdes, que todavía no han roto, y aprender a girar la tabla para recorrer la pared de la ola. Para llegar ahí ayuda mucho:
- Surfear con regularidad, aunque las sesiones sean cortas.
- Aprender a leer el parte de olas, el viento y las mareas.
- Trabajar fuera del agua la fuerza del tronco, la movilidad de caderas y el equilibrio.
- Pedir que te graben para ver tus fallos.
- Ir cambiando poco a poco a tablas algo más pequeñas, sin precipitarse.
Actividades como el yoga mejoran la movilidad y la respiración, dos aspectos muy útiles en el agua.
Errores típicos de principiante
El fallo más común es colocarse demasiado atrás en la tabla, lo que la frena y hace que la ola pase de largo; o demasiado adelante, lo que provoca que la punta se clave. Otro clásico es levantarse por fases, apoyando primero las rodillas, un hábito que después cuesta mucho corregir. También es frecuente mirar a los pies en lugar de mirar hacia donde se quiere ir, querer pasar demasiado pronto a una tabla pequeña o entrar al agua en días con olas por encima del propio nivel. Escuchar las correcciones del monitor desde el principio ahorra muchas sesiones de frustración.
Cuándo y dónde aprender
En España se surfea durante todo el año, pero cada costa tiene su temporada. En general, el verano trae olas más pequeñas y agua más templada, buenas condiciones para iniciarse, mientras que en otoño e invierno el oleaje suele ser mayor y exige más experiencia y un neopreno más grueso. Las playas de arena abiertas y con olas de rompiente suave son las más indicadas para aprender. Evita los fondos de roca o de arrecife hasta tener soltura.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas clases hacen falta para ponerse de pie?
Muchas personas lo consiguen en las primeras sesiones en la espuma. Ponerse de pie con estabilidad y coger olas por sí mismo lleva más tiempo y depende de la regularidad.
¿Pueden aprender los niños?
Sí, muchas escuelas tienen grupos infantiles. Es importante que sepan nadar y que los monitores trabajen con ratios reducidas.
¿Es peligroso el surf?
Como cualquier deporte en el mar, tiene riesgos: corrientes, golpes con la tabla o caídas. Aprender con monitores, respetar las normas y elegir bien el día los reduce mucho.
¿Qué es mejor, un curso intensivo o clases sueltas?
Un curso de varios días seguidos acelera el aprendizaje porque fija los gestos. Las clases sueltas sirven para probar o para mantener el nivel.
Si te apetece probar, busca escuelas de surf cerca de ti y pregunta por sus cursos de iniciación.