No. La normativa española sobre aparatos de bronceado mediante radiaciones ultravioletas prohíbe su uso a menores de 18 años. Los centros deben informar de ello y no permitir el acceso de menores a las cabinas. El bronceado en spray sin radiación no está afectado por esa prohibición, aunque cada centro puede fijar sus propias condiciones para atender a menores.
El color se va perdiendo a medida que la piel se renueva, así que su duración depende de tu tipo de piel, de la hidratación, de las duchas y del roce de la ropa. Exfoliar bien antes de la sesión y mantener la piel hidratada después ayuda a que el tono se vaya de forma uniforme. El centro te dará pautas concretas para el producto que usa.
Es una creencia extendida, pero el bronceado artificial no protege adecuadamente frente a las quemaduras solares y suma exposición a radiación ultravioleta, que se relaciona con el envejecimiento de la piel y con el riesgo de cáncer cutáneo. Si tu objetivo es protegerte del sol, la forma eficaz es el protector solar, la sombra y la ropa. Ante dudas, consulta con un dermatólogo.
Sí, es un uso frecuente. Lo recomendable es hacer una prueba con antelación para comprobar el tono y cómo reacciona tu piel, y programar la sesión definitiva un par de días antes, para que el color se asiente y puedas ducharte. Evita hacerlo el mismo día, porque el producto puede manchar la ropa o el vestido si no ha fijado.
El fototipo es una clasificación de la piel según cómo reacciona al sol: si se quema con facilidad o se broncea sin quemarse. Las pieles claras que se queman siempre tienen más riesgo con la radiación ultravioleta, y en algunos casos no se les debería aplicar rayos UVA. Que el centro te lo pregunte es una buena señal de que valora tu caso antes de la sesión.
Los centros de bronceado ofrecen dos formas muy distintas de conseguir un tono más oscuro: la exposición a rayos ultravioleta en cabinas o duchas solares, y el bronceado sin sol mediante productos aplicados con pistola o en cabina de pulverización. Cada una tiene implicaciones diferentes para la piel, así que conviene entenderlas antes de elegir.
Las cabinas horizontales, verticales o duchas solares emiten radiación ultravioleta que estimula la producción de melanina, el pigmento que oscurece la piel. Es el mismo mecanismo que el bronceado al sol, y por eso comparte sus riesgos. Las autoridades sanitarias y las sociedades de dermatología advierten de que la radiación ultravioleta artificial se asocia a envejecimiento prematuro de la piel y a un mayor riesgo de cáncer de piel, sobre todo si la exposición empieza a edades tempranas.
En España, la venta y el uso de aparatos de bronceado con radiación ultravioleta están regulados a nivel estatal. Entre otras cosas, la normativa prohíbe su uso a menores de 18 años y obliga a los centros a informar al usuario de los riesgos, a contar con personal formado y a facilitar protección ocular. Las comunidades autónomas pueden establecer requisitos adicionales. Si un centro no te pregunta por tu tipo de piel ni te da gafas protectoras, desconfía.
En general se desaconsejan para personas con piel muy clara que siempre se quema, con muchos lunares o lunares atípicos, con antecedentes de cáncer de piel, que toman medicamentos fotosensibilizantes o que tienen ciertas enfermedades de la piel. Si tienes dudas, consulta con tu médico o un dermatólogo antes de cualquier sesión.
El bronceado por pulverización aplica una solución con un ingrediente que reacciona con las capas más superficiales de la piel y le da color durante unos días. No implica radiación ultravioleta. Puede hacerse con aerógrafo manual, aplicado por una profesional, o en cabina automática. Es habitual antes de bodas, competiciones de culturismo, sesiones de fotos o vacaciones.
Las respuestas te dirán mucho sobre el rigor del centro y su forma de trabajar.
El precio varía según el sistema, la duración de la sesión, el tipo de cabina, el producto empleado en el spray y si lo aplica una profesional o una cabina automática. Muchos centros ofrecen bonos de minutos o sesiones; comprueba su caducidad y si se pueden usar en distintos servicios.
Tras cualquier tipo de bronceado, hidrata la piel a diario. Si te has expuesto a rayos UVA, evita el sol ese mismo día y usa protector solar cuando salgas. Vigila tus lunares y consulta con un médico si alguno cambia de forma, color o tamaño. Para otros tratamientos de piel, revisa los centros de estética, y si buscas preparar un evento, combina el bronceado con manicura, peinado u otros servicios del sector de belleza y estética.
Si diriges un centro de bronceado, puedes publicar tu ficha gratis en MyDirectory y explicar los sistemas que ofreces.
Para saber más: Rayos UVA o bronceado en spray: diferencias y precauciones