No. El coaching se centra en objetivos profesionales o personales concretos y en el desarrollo de habilidades, partiendo de que la persona está en condiciones de trabajar en ellos. La psicoterapia aborda el malestar emocional o trastornos psicológicos y debe realizarla un psicólogo sanitario o un especialista colegiado. Un coach responsable deriva a un profesional de la salud cuando detecta esa necesidad.
En España el coaching no es una profesión regulada con titulación oficial obligatoria. Existen formaciones y acreditaciones de asociaciones profesionales, nacionales e internacionales, con distintos niveles de exigencia, horas de práctica y códigos éticos. Pregunta al coach dónde se ha formado, si tiene alguna acreditación y si se somete a supervisión.
Depende del objetivo y del tipo de proceso. Lo habitual es acordar un número de sesiones al inicio, con una frecuencia que deje tiempo para aplicar lo trabajado entre una y otra, y revisar avances a mitad del camino. Desconfía de procesos sin final definido. Un buen coach plantea el proceso con un objetivo y un cierre claros.
Lo habitual en el coaching ejecutivo es acordar, al inicio, qué información se comparte con la empresa, normalmente los objetivos y el grado de avance, y qué se mantiene confidencial, como el contenido de las sesiones. Pide que ese acuerdo quede claro por escrito entre el coach, tú y la empresa antes de empezar.
Sí, muchos coaches trabajan por videollamada, lo que facilita la constancia y permite elegir profesional sin depender de la distancia. Las sesiones presenciales pueden ser preferibles en coaching de equipos o en talleres prácticos. Comprueba que tienes un espacio tranquilo y privado para las sesiones en línea.
Un ascenso a un puesto de responsabilidad, un cambio de sector, un equipo que no termina de funcionar o la sensación de estancamiento profesional son situaciones en las que muchas personas y empresas buscan acompañamiento. El coaching y el desarrollo profesional ofrecen un espacio estructurado para definir objetivos, tomar conciencia de cómo actúas y entrenar nuevas habilidades, con el apoyo de un profesional que pregunta, observa y te ayuda a avanzar.
Dirigido a directivos y mandos intermedios. Trabaja liderazgo, toma de decisiones, gestión de equipos, comunicación, delegación o adaptación a un nuevo rol. Suele contratarlo la empresa, con objetivos alineados con la organización.
Se centra en el funcionamiento del grupo: roles, comunicación, gestión de conflictos, confianza y objetivos compartidos. Combina sesiones conjuntas y, a veces, individuales.
Para quienes buscan empleo, quieren cambiar de carrera, se reincorporan tras un paréntesis o afrontan una salida de la empresa. Incluye análisis de competencias, definición del objetivo profesional, currículum, perfil profesional en redes y preparación de entrevistas. Algunas empresas lo ofrecen a empleados que salen, mediante programas de recolocación.
Talleres y entrenamientos en oratoria, presentaciones, negociación, gestión del tiempo, inteligencia emocional o feedback, para personas o grupos.
Acompañamiento por parte de alguien con más experiencia en el mismo ámbito, que comparte conocimiento y consejo. Es diferente del coaching, que se basa más en preguntas que en recomendaciones.
Es importante delimitarlo para elegir bien. El coaching no es psicoterapia ni sustituye la atención a problemas de salud mental, como la ansiedad, la depresión o el agotamiento intenso: en esos casos, la persona debe acudir a un psicólogo sanitario colegiado o a un médico. Tampoco es consultoría, en la que el experto da soluciones, ni formación académica. Un coach profesional reconoce sus límites y deriva cuando corresponde.
El coste depende del tipo de proceso (individual, de equipo o grupal), del número y duración de las sesiones, de la experiencia y especialización del profesional, de si incluye herramientas de evaluación o pruebas de personalidad, de la modalidad presencial o en línea y, en empresas, del número de participantes y de los informes que se pidan. Los talleres se suelen presupuestar por jornada o por grupo.
Llega a cada sesión con un tema concreto, aplica entre sesiones lo que acuerdes y anota qué ha funcionado y qué no. El coach no te dará respuestas hechas: su papel es ayudarte a encontrarlas y a ponerlas en práctica. El compromiso con las tareas entre sesiones es lo que más influye en el resultado.
Cuando es la empresa quien contrata, conviene definir antes quién participa, con qué objetivos y cómo se medirá el avance. Lo habitual es una reunión a tres bandas entre el coach, la persona que recibe el proceso y su responsable para acordar metas, y otra al final para revisar resultados, manteniendo la confidencialidad de las sesiones.
Si el reto es organizativo más que personal, una de las consultorías del directorio puede ayudarte a revisar estructura y procesos. Si buscas un lugar donde trabajar y relacionarte con otros profesionales mientras emprendes, mira los espacios de coworking. Y la oferta completa para negocios la encontrarás en servicios a empresas.
Si te dedicas al coaching o al desarrollo profesional, puedes crear gratis tu ficha en MyDirectory y explicar tu formación y especialidad a personas y empresas de tu provincia.
Para saber más: Coaching, mentoring o terapia: diferencias y cuándo elegir cada uno