Macaque Consulting
Redefining the Future of Business with AI: Innovating Solutions Worldwide
La asesoría suele prestar un servicio recurrente sobre obligaciones fiscales, contables o laborales: declaraciones, nóminas, contabilidad. La consultoría trabaja por proyectos para mejorar algo concreto de la empresa, como su estrategia, sus procesos, su organización o la implantación de un sistema. Muchas firmas ofrecen ambos servicios, y a menudo trabajan coordinadas.
Existen distintos modelos: honorarios fijos por preparar la solicitud, un porcentaje sobre la ayuda concedida, o una combinación de ambos. Pregunta qué incluye cada uno, si la consultora se encarga también de la justificación posterior, que es obligatoria, y qué pasa si la ayuda se concede pero luego hay que reintegrarla por un fallo en la justificación.
En general, no es obligatoria por ley, pero muchos clientes, sobre todo grandes empresas y administraciones públicas, la valoran o la exigen en sus licitaciones y homologaciones de proveedores. Implantar un sistema de gestión ordena procesos aunque no se certifique. La certificación la emite una entidad certificadora independiente, distinta de la consultora que ayuda a implantarlo.
Dependerá del proyecto, pero suele incluir datos económicos, organización interna, procesos, clientes y, a veces, información de empleados. Es razonable firmar un acuerdo de confidencialidad antes de compartir información sensible y, si hay datos personales, un contrato de encargado del tratamiento. Facilitar información completa y veraz mejora mucho el resultado.
Define al inicio objetivos concretos y medibles: reducir plazos de entrega, conseguir una certificación, obtener financiación, ordenar la estructura de responsables. Pide que la propuesta incluya entregables claros y un calendario. Al terminar, revisa si se han alcanzado los objetivos y si tu equipo es capaz de mantener los cambios sin depender de la consultora.
Una consultoría aporta a la empresa conocimiento especializado, método y una mirada externa durante el tiempo necesario para resolver un problema o aprovechar una oportunidad. No sustituye a la dirección, pero la ayuda a tomar decisiones con más información y a ejecutar cambios que, con los recursos internos, costaría mucho más poner en marcha. Las empresas suelen recurrir a ella en momentos de crecimiento, de crisis o de cambio.
Planes estratégicos, planes de negocio para nuevos proyectos o para financiación, análisis de mercado y competencia, valoración de empresas y planes de viabilidad.
Mapas de procesos, definición de puestos y responsabilidades, mejora de la eficiencia, reducción de tiempos y costes, metodologías de mejora continua.
Implantación de sistemas de gestión según normas internacionales de calidad, medio ambiente, seguridad y salud o seguridad de la información, preparación para auditorías de certificación y mantenimiento del sistema.
Adaptación a la normativa de protección de datos, registros de actividades, análisis de riesgos, contratos con proveedores, planes de cumplimiento normativo y canales internos de información.
Búsqueda de ayudas públicas, preparación de solicitudes, memorias técnicas, justificación de proyectos y búsqueda de financiación bancaria o alternativa.
Selección de mercados, búsqueda de socios y distribuidores, adaptación del producto, aspectos aduaneros y fiscales y acompañamiento en ferias o misiones comerciales.
Políticas de recursos humanos, planes de igualdad, evaluación del desempeño, selección de directivos, y planes de transformación digital con elección e implantación de herramientas.
Llegar a la primera conversación con la información ordenada ahorra tiempo y permite recibir una propuesta más ajustada. Prepara una descripción breve de la empresa y su situación actual, el problema u objetivo que te lleva a buscar ayuda, los intentos que ya se han hecho para resolverlo, el plazo en el que necesitas resultados y quién será el interlocutor interno del proyecto. Si se trata de una subvención, ten a mano los datos económicos de los últimos ejercicios y una idea clara del proyecto que quieres financiar.
Pregunta también si el consultor puede hacer un diagnóstico inicial acotado antes de comprometerte con un proyecto completo. Es una forma razonable de comprobar si la forma de trabajar encaja con tu empresa.
Los honorarios dependen del alcance del proyecto, de su duración, del tamaño y complejidad de la empresa, del número de consultores implicados y de su experiencia, de los desplazamientos y de si el trabajo incluye implantación o solo diagnóstico y recomendaciones. Se pueden presupuestar por proyecto cerrado, por horas o jornadas, mediante cuota mensual o, en ciertos servicios como las subvenciones, con una parte variable ligada al resultado.
Contratar una consultoría sin tener claro qué problema se quiere resolver. Esperar que el consultor lo haga todo sin implicación del equipo. Aceptar informes genéricos que no se adaptan a la empresa. No prever quién mantendrá los cambios después. Y confundir la implantación de un sistema con la certificación, que realiza otra entidad.
Si la consultoría incluye la gestión de la seguridad y salud laboral, se coordina con un servicio de prevención de riesgos laborales. Para trabajar el liderazgo y las habilidades del equipo directivo, puedes complementarla con coaching profesional. El abanico completo de proveedores está disponible en servicios a empresas.
Si te dedicas a la consultoría, puedes dar de alta gratis tu ficha en MyDirectory y recibir contactos de empresas de tu provincia que buscan apoyo especializado.
Para saber más: Tipos de consultoría empresarial y cuál necesita tu negocio