Muchos espacios ofrecen domiciliación social y fiscal, que permite usar su dirección como domicilio de la empresa, recibir correo y notificaciones. Comprueba que el contrato lo permita expresamente y cómo te avisan de la llegada de cartas certificadas o notificaciones oficiales. Algunos trámites o licencias pueden requerir un local donde se ejerza la actividad, así que consulta tu caso.
Con un puesto flexible usas cualquier mesa libre en la zona común cada día, sin dejar tus cosas. Con un puesto fijo tienes una mesa asignada, a menudo con cajonera o taquilla, donde puedes dejar tu equipo. El fijo da más estabilidad y suele costar más. Algunos espacios ofrecen bonos de días para quien va de forma ocasional.
Muchos coworkings funcionan por meses, con preaviso para darse de baja, y algunos ofrecen descuentos a cambio de compromisos más largos. Los despachos privados suelen tener contratos de mayor duración. Revisa el plazo de preaviso, si se pide fianza y en qué condiciones se devuelve, y si el precio puede actualizarse durante el contrato.
Normalmente sí, aunque con normas. Lo habitual es usar las salas de reuniones para atender visitas, en lugar de hacerlo en la zona común, para no molestar a otros usuarios. Las horas de sala pueden estar incluidas en tu tarifa o pagarse aparte. Pregunta si hay recepción que avise de tu visita y si pueden aparcar.
Depende de las medidas del espacio y de las tuyas. Pregunta si la red wifi separa a los usuarios, si hay taquillas con cerradura, control de acceso y cámaras. Por tu parte, bloquea el equipo cuando te levantes, no dejes documentos a la vista y usa una conexión segura para información sensible. Para llamadas confidenciales, busca cabinas o salas.
El coworking nació como una alternativa para autónomos que no querían trabajar en casa, pero hoy lo usan también pequeñas empresas, equipos de startups, profesionales que teletrabajan para compañías de otra ciudad o empresas que necesitan una sede temporal. Ofrece un lugar de trabajo equipado, sin la inversión ni los compromisos de alquilar y montar una oficina propia, y la posibilidad de crecer o reducir espacio según lo necesites.
Transporte público, aparcamiento cercano, si es un lugar que puedas usar como imagen ante clientes y si está cerca de donde vives o de donde están ellos. Horario de apertura y si hay acceso fuera de horario o los fines de semana.
Velocidad y estabilidad de la conexión, sillas ergonómicas, iluminación natural, climatización, enchufes en cada puesto, impresora y escáner, taquillas y cocina o zona de descanso.
Uno de los problemas habituales del coworking es el ruido. Pregunta si hay cabinas para llamadas, zonas silenciosas, normas de convivencia y cuántas salas de reuniones hay en relación con el número de usuarios.
Algunos coworkings son espacios tranquilos de trabajo individual; otros organizan eventos, formaciones y actividades para fomentar la colaboración entre usuarios. Visítalo en un día normal para ver si el ambiente encaja contigo.
Recepción, gestión de paquetería, domiciliación de empresas, limpieza, café incluido, descuentos con otros proveedores o acceso a otros espacios de la misma red en otras ciudades.
El precio depende de la ciudad y la zona, de la modalidad elegida, del horario de acceso, de los servicios incluidos, del número de horas de sala de reuniones, de la calidad de las instalaciones y de la duración del compromiso. Los despachos privados y los puestos fijos son más caros que el puesto flexible, y la domiciliación o la oficina virtual tienen tarifas propias.
El coworking te ahorra la inversión en mobiliario, suministros, limpieza y mantenimiento, y te permite ajustar el espacio mes a mes. A cambio, tienes menos control sobre el entorno y la imagen, y a largo plazo, con un equipo estable y numeroso, puede resultar más caro que una oficina propia. Es una opción especialmente útil en fases de arranque, para equipos distribuidos o como sede secundaria en otra ciudad.
Elegir solo por precio sin visitar el espacio. No probar la conexión a internet en la visita. Contratar un puesto flexible cuando necesitas dejar equipo cada día. No preguntar por la disponibilidad real de salas. Y domiciliar la empresa sin comprobar cómo se gestionan las notificaciones.
Muchos usuarios de coworking son emprendedores que buscan también apoyo en coaching y desarrollo profesional o en consultorías para su plan de negocio. Para completar la búsqueda, revisa la sección de servicios a empresas.
Si gestionas un coworking o un centro de negocios, puedes publicar gratis tu espacio en MyDirectory para que profesionales y empresas de tu ciudad lo encuentren.
Para saber más: Coworking u oficina propia: ventajas, inconvenientes y cuál elegir