No necesariamente. Lo habitual es que el corredor cobre una comisión de la aseguradora incluida en la prima, así que el precio puede ser similar al de contratar directamente. Algunos corredores cobran honorarios al cliente por estudios o servicios concretos. En cualquier caso deben informarte de cómo se les remunera antes de que contrates.
Sí, es una de sus funciones principales. El corredor conoce la póliza, habla con el tramitador y el perito, revisa si la valoración de daños es correcta y defiende tu posición. No puede obligar a la compañía a pagar, pero su experiencia y el volumen de negocio que tiene con ella suelen facilitar la negociación. Si no se resuelve, te orientará sobre las vías de reclamación.
Sí. Puedes nombrar a una correduría como mediador de tus pólizas vigentes mediante una carta de nombramiento dirigida a la aseguradora, sin necesidad de cambiar de compañía. Desde ese momento el corredor gestiona esas pólizas. También puede estudiar si conviene sustituirlas por otras al vencimiento, respetando los plazos de preaviso.
Los corredores de seguros deben estar inscritos en el registro administrativo de distribuidores de seguros de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones o, según su ámbito, en el registro de su comunidad autónoma. Pídele su número de inscripción y consúltalo en la web del registro. Debe figurar también en su documentación comercial.
Copia de tus pólizas actuales, con condiciones particulares y fecha de vencimiento, el historial de siniestros de los últimos años y los datos del riesgo: características de la vivienda o el local, actividad de la empresa, facturación, número de empleados o vehículos. Cuanto más exacta sea la información, más ajustada será la comparación y menos problemas habrá en un siniestro.
El corredor de seguros es un mediador independiente de las aseguradoras. La normativa de distribución de seguros le obliga a ofrecerte un asesoramiento basado en un análisis objetivo de un número suficiente de productos del mercado, de modo que pueda recomendarte el que mejor se ajusta a lo que necesitas. Esta es la diferencia con el agente, que representa a una o varias compañías concretas.
En la práctica, el corredor trabaja para ti: estudia tus riesgos, compara ofertas, negocia condiciones, gestiona las pólizas durante su vida y te acompaña en los siniestros.
Antes de proponer nada, el corredor debería entender a qué estás expuesto. En una familia, puede ser la responsabilidad civil por un accidente doméstico o la falta de ingresos si alguien enferma; en una empresa, la paralización de la actividad tras un incendio o una reclamación de un cliente.
Presenta varias alternativas de distintas aseguradoras y te explica las diferencias en coberturas, exclusiones, franquicias y precio. En riesgos empresariales puede negociar condiciones específicas que no aparecen en los productos estándar.
Muchos clientes tienen pólizas duplicadas, capitales desactualizados o coberturas que ya no necesitan. Una revisión periódica ayuda a corregirlo.
Comunica el siniestro, sigue su tramitación, revisa la valoración del perito y reclama si la propuesta de indemnización no es correcta.
El seguro se basa en la información que das al contratar. Si ocultas o declaras mal datos relevantes, como reformas, actividades peligrosas o siniestros previos, la aseguradora puede reducir o negar la indemnización. Sé preciso con el corredor y avísale de cualquier cambio durante la vigencia de la póliza: una ampliación del local, un vehículo nuevo, más empleados o un cambio de actividad.
El precio final depende de los riesgos asegurados, los capitales, la siniestralidad previa, las franquicias y el mercado asegurador en cada momento. El corredor puede ajustar el programa combinando franquicias, agrupando pólizas o eliminando duplicidades. Compara siempre propuestas con las mismas coberturas.
Para un negocio, el corredor suele diseñar un programa completo en lugar de pólizas sueltas: daños materiales, pérdida de beneficios, responsabilidad civil, transporte de mercancías, flota, ciberriesgos o seguros colectivos para la plantilla. Un buen programa evita huecos entre pólizas y solapamientos que encarecen la prima. Pregunta al corredor cómo revisará el programa cada año, qué datos necesitará y cómo te avisará si la empresa crece o cambia de actividad.
En productos de ahorro e inversión vinculados a seguros, conviene coordinar al corredor con un asesor financiero. Si prefieres acudir a una oficina de una aseguradora concreta, revisa la categoría de seguros. Más especialidades en asesorías y despachos.
Si eres corredor de seguros, puedes publicar la ficha de tu correduría gratis en MyDirectory y llegar a clientes de tu zona.
Para saber más: Corredor o agente de seguros: diferencias y cuál te conviene