Depende del modelo. Si la agencia solo selecciona, la familia contrata directamente y es la empleadora, con sus obligaciones de alta y cotización. Si la empresa presta el servicio con personal propio, la cuidadora trabaja para la empresa y la familia paga una factura. Pregunta siempre cuál es el caso, porque cambia quién responde ante bajas, despidos y sustituciones.
La cuidadora tiene derecho a su descanso semanal, y la persona atendida no puede quedarse sin cuidado. Las familias lo cubren con familiares, con una segunda cuidadora de fin de semana o con horas de ayuda a domicilio. Muchas agencias ofrecen este servicio de cobertura. Planifícalo antes de que empiece la cuidadora principal.
Cada agencia tiene su modelo: una tarifa única por selección, una cuota mensual que incluye sustituciones y gestión, o el servicio completo facturado por meses. Antes de pagar, pide por escrito qué incluye, si hay periodo de garantía para sustituir a la cuidadora si no encaja y en qué casos se devuelve el importe.
Sí. Si la familia la contrata, debe darla de alta en la Seguridad Social dentro del sistema especial de empleados del hogar desde el primer día, con un contrato que recoja salario, jornada y condiciones. Trabajar sin alta deja desprotegida a la cuidadora y expone a la familia a sanciones y reclamaciones. Una gestoría o la propia agencia pueden ayudarte.
Durante las primeras semanas observa cómo se relaciona con la persona atendida, si respeta sus rutinas, si comunica incidencias y si la persona está tranquila con ella. Conviene que alguien de la familia pase tiempo en casa al principio. El contrato puede incluir un periodo de prueba, y la agencia debería hacer seguimiento en ese tiempo.
Una cuidadora interna vive en el domicilio de la persona a la que atiende. Es la fórmula que permite que alguien con una dependencia importante siga en su casa con apoyo durante gran parte del día y presencia por la noche. A cambio, exige organización, un espacio adecuado en la vivienda y cumplir con obligaciones laborales concretas. Esta guía repasa lo que debes saber antes de dar el paso.
Si la persona solo necesita apoyo en momentos puntuales, la ayuda a domicilio por horas suele ser más adecuada. Y si las necesidades sanitarias son muy altas o la vivienda no se puede adaptar, conviene valorar una residencia.
La cuidadora necesita una habitación propia, con intimidad, y acceso a baño, cocina y zonas comunes. Antes de buscar, comprueba que la casa reúne esas condiciones. Si la persona atendida tiene movilidad muy reducida, valora también ayudas técnicas como cama articulada o grúa, que protegen a la cuidadora de lesiones y mejoran la seguridad.
Cuando la familia contrata directamente, se convierte en empleadora dentro del sistema especial para empleados de hogar de la Seguridad Social. Esto implica:
Esta normativa ha cambiado en los últimos años, así que consulta con una gestoría o con la Seguridad Social las condiciones vigentes en el momento de contratar.
Busca candidatas, hace entrevistas, comprueba referencias y te presenta perfiles. Después, la familia contrata. Algunas agencias incluyen sustituciones durante un tiempo si la cuidadora no encaja o se marcha.
La cuidadora está contratada por la empresa, que se encarga de nóminas, cotizaciones, vacaciones y sustituciones. La familia paga una cuota y se desentiende de la gestión laboral, normalmente a un coste mayor.
Pregunta en ambos casos si la agencia está autorizada para la actividad que realiza y pide las condiciones por escrito.
Una interna convive con la persona atendida y a menudo con otros familiares. Para que funcione, deja claras las tareas, los horarios de descanso, el uso de espacios comunes y del teléfono, y cómo se gestionan los gastos de la casa. Un cuaderno de comunicación donde la cuidadora anote incidencias, comidas y estado de ánimo ayuda a la familia a estar al tanto.
Al salario hay que sumar las cotizaciones, las pagas extraordinarias, la cobertura de los descansos y vacaciones y, si existe, la tarifa de la agencia. También influyen el grado de dependencia, si hay que atender a dos personas y la zona geográfica. Haz el cálculo anual completo antes de comparar con otras alternativas.
Los días libres de la cuidadora y sus vacaciones deben estar cubiertos desde el inicio. Un servicio de teleasistencia en casa añade seguridad en los ratos en que la persona está sola.
Las demás fórmulas para atender a un familiar las tienes reunidas en cuidado de personas.
Si seleccionas o empleas cuidadoras internas, puedes dar de alta tu agencia gratis en MyDirectory y recibir contactos de familias de tu provincia.
Para saber más: Cuidadora interna o externa: diferencias y cuál necesitas