Preguntas frecuentes sobre cuidadoras internas

¿Quién es el empleador de la cuidadora interna?

Depende del modelo. Si la agencia solo selecciona, la familia contrata directamente y es la empleadora, con sus obligaciones de alta y cotización. Si la empresa presta el servicio con personal propio, la cuidadora trabaja para la empresa y la familia paga una factura. Pregunta siempre cuál es el caso, porque cambia quién responde ante bajas, despidos y sustituciones.

¿Qué pasa los días de descanso de la cuidadora?

La cuidadora tiene derecho a su descanso semanal, y la persona atendida no puede quedarse sin cuidado. Las familias lo cubren con familiares, con una segunda cuidadora de fin de semana o con horas de ayuda a domicilio. Muchas agencias ofrecen este servicio de cobertura. Planifícalo antes de que empiece la cuidadora principal.

¿Qué cobran las agencias por la selección?

Cada agencia tiene su modelo: una tarifa única por selección, una cuota mensual que incluye sustituciones y gestión, o el servicio completo facturado por meses. Antes de pagar, pide por escrito qué incluye, si hay periodo de garantía para sustituir a la cuidadora si no encaja y en qué casos se devuelve el importe.

¿Es obligatorio dar de alta a una cuidadora interna?

Sí. Si la familia la contrata, debe darla de alta en la Seguridad Social dentro del sistema especial de empleados del hogar desde el primer día, con un contrato que recoja salario, jornada y condiciones. Trabajar sin alta deja desprotegida a la cuidadora y expone a la familia a sanciones y reclamaciones. Una gestoría o la propia agencia pueden ayudarte.

¿Cómo se valora si la cuidadora encaja?

Durante las primeras semanas observa cómo se relaciona con la persona atendida, si respeta sus rutinas, si comunica incidencias y si la persona está tranquila con ella. Conviene que alguien de la familia pase tiempo en casa al principio. El contrato puede incluir un periodo de prueba, y la agencia debería hacer seguimiento en ese tiempo.

Cuidadora interna: cuándo es la solución y cómo contratarla bien

Una cuidadora interna vive en el domicilio de la persona a la que atiende. Es la fórmula que permite que alguien con una dependencia importante siga en su casa con apoyo durante gran parte del día y presencia por la noche. A cambio, exige organización, un espacio adecuado en la vivienda y cumplir con obligaciones laborales concretas. Esta guía repasa lo que debes saber antes de dar el paso.

Cuándo tiene sentido una interna

Si la persona solo necesita apoyo en momentos puntuales, la ayuda a domicilio por horas suele ser más adecuada. Y si las necesidades sanitarias son muy altas o la vivienda no se puede adaptar, conviene valorar una residencia.

Requisitos prácticos en la vivienda

La cuidadora necesita una habitación propia, con intimidad, y acceso a baño, cocina y zonas comunes. Antes de buscar, comprueba que la casa reúne esas condiciones. Si la persona atendida tiene movilidad muy reducida, valora también ayudas técnicas como cama articulada o grúa, que protegen a la cuidadora de lesiones y mejoran la seguridad.

El marco laboral: lo que debe saber la familia

Cuando la familia contrata directamente, se convierte en empleadora dentro del sistema especial para empleados de hogar de la Seguridad Social. Esto implica:

Esta normativa ha cambiado en los últimos años, así que consulta con una gestoría o con la Seguridad Social las condiciones vigentes en el momento de contratar.

Agencia de selección o empresa de servicios

Agencia de colocación

Busca candidatas, hace entrevistas, comprueba referencias y te presenta perfiles. Después, la familia contrata. Algunas agencias incluyen sustituciones durante un tiempo si la cuidadora no encaja o se marcha.

Empresa que presta el servicio

La cuidadora está contratada por la empresa, que se encarga de nóminas, cotizaciones, vacaciones y sustituciones. La familia paga una cuota y se desentiende de la gestión laboral, normalmente a un coste mayor.

Pregunta en ambos casos si la agencia está autorizada para la actividad que realiza y pide las condiciones por escrito.

Qué preguntar en la selección

  1. Experiencia previa como interna y con qué tipo de dependencia.
  2. Formación en atención sociosanitaria, movilización de personas o demencias.
  3. Referencias de familias anteriores que puedas contactar.
  4. Idiomas, si la persona atendida tiene dificultades de comunicación.
  5. Si sabe cocinar según la dieta que necesita la persona.
  6. Disponibilidad a medio plazo, para evitar cambios frecuentes.

Organizar la convivencia

Una interna convive con la persona atendida y a menudo con otros familiares. Para que funcione, deja claras las tareas, los horarios de descanso, el uso de espacios comunes y del teléfono, y cómo se gestionan los gastos de la casa. Un cuaderno de comunicación donde la cuidadora anote incidencias, comidas y estado de ánimo ayuda a la familia a estar al tanto.

Qué influye en el coste total

Al salario hay que sumar las cotizaciones, las pagas extraordinarias, la cobertura de los descansos y vacaciones y, si existe, la tarifa de la agencia. También influyen el grado de dependencia, si hay que atender a dos personas y la zona geográfica. Haz el cálculo anual completo antes de comparar con otras alternativas.

Cubre los momentos de descanso

Los días libres de la cuidadora y sus vacaciones deben estar cubiertos desde el inicio. Un servicio de teleasistencia en casa añade seguridad en los ratos en que la persona está sola.

Las demás fórmulas para atender a un familiar las tienes reunidas en cuidado de personas.

¿Tienes una agencia de cuidadoras?

Si seleccionas o empleas cuidadoras internas, puedes dar de alta tu agencia gratis en MyDirectory y recibir contactos de familias de tu provincia.

Para saber más: Cuidadora interna o externa: diferencias y cuál necesitas