Desatascos, Pocería y Control de Plagas | MANTEKO
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Depende del volumen del depósito, del número de personas que viven en la casa, de si es vivienda habitual o de fin de semana y del tipo de sistema. El fabricante o el instalador suele indicar una frecuencia orientativa. La forma más fiable es revisar el nivel de lodos periódicamente: cuando ocupan buena parte del depósito, toca vaciar, aunque todavía no haya síntomas.
Un uso moderado de productos domésticos no suele dar problemas, pero grandes cantidades de lejía, desinfectantes o desatascadores químicos pueden matar las bacterias que descomponen la materia orgánica. Eso reduce la eficacia de la fosa y acelera el llenado de lodos. Evita también verter aceites, medicamentos o pinturas. Las toallitas y compresas deben ir siempre a la basura.
Los lodos y aguas extraídos son residuos que deben transportarse a una depuradora o instalación autorizada para tratarlos. La empresa que vacía la fosa debería poder indicarte a dónde los lleva y, si lo pides, entregarte un justificante. Es un documento útil si el ayuntamiento o el organismo de cuenca te pide acreditar el mantenimiento de la instalación.
No siempre. La instalación de sistemas de depuración individual y el vertido de las aguas tratadas al terreno suelen necesitar autorización del ayuntamiento y, en muchos casos, del organismo de cuenca o de la administración autonómica. Influyen la distancia a pozos de agua, a cauces y a linderos, así como el tipo de suelo. Consulta antes de comprar el equipo.
Busca planos de la vivienda o pregunta al anterior propietario. Si no hay información, sigue la dirección de la tubería de salida desde la casa: la fosa suele estar a pocos metros, en línea con ella. Algunas empresas localizan la fosa con sondas o cámaras desde la arqueta de salida. Una vez encontrada, marca la tapa para la próxima vez.
Una fosa séptica es un depósito enterrado que recibe las aguas residuales de una vivienda sin conexión al alcantarillado. Dentro, los sólidos más pesados se depositan en el fondo formando lodos, las grasas flotan en la superficie y las bacterias descomponen parte de la materia orgánica. El agua parcialmente clarificada sale hacia un sistema de infiltración o de depuración posterior.
El problema es que los lodos no desaparecen: se acumulan. Si la fosa no se vacía a tiempo, los sólidos salen con el agua, colmatan el terreno o el filtro posterior y la instalación deja de funcionar. Por eso el mantenimiento periódico es imprescindible.
Muchas casas antiguas tienen un simple pozo, a veces sin impermeabilizar. Estas instalaciones pueden filtrar aguas sin tratar al subsuelo y, en general, ya no se consideran adecuadas. Si tu vivienda tiene uno, una empresa del sector puede valorar su sustitución.
Depósitos de hormigón, poliéster o polietileno divididos en compartimentos para mejorar la separación de sólidos. Suelen acompañarse de un filtro biológico o de una zona de infiltración.
Equipos de oxidación total o de lecho bacteriano que, con aireación o soportes para bacterias, consiguen un agua de salida más limpia. Necesitan electricidad en algunos modelos y un mantenimiento algo más técnico.
No vierten nada: almacenan toda el agua residual hasta que un camión la retira. Se usan donde no está permitido infiltrar. Requieren vaciados más frecuentes.
Cuando el problema está en pozos de registro, colectores o acometidas, intervienen también los poceros, y muchas empresas ofrecen ambos servicios.
Instalar un sistema de depuración individual y verter el agua tratada al terreno o a un cauce suele requerir autorización. Según la zona, intervienen el ayuntamiento, la comunidad autónoma y el organismo de cuenca. Las condiciones, como distancias a pozos de captación, a cauces o a linderos, dependen de cada administración. Si vas a construir o reformar, consulta los requisitos antes de elegir el equipo. Los equipos que se comercializan suelen disponer de marcado CE; pide la documentación al instalador.
El transporte y la entrega de los lodos a una instalación autorizada también están regulados. Guarda los justificantes de vaciado: pueden pedírtelos en una inspección o al vender la casa.
Cuentan el volumen del depósito y de lodos, la distancia y el acceso del camión, la distancia hasta la planta de tratamiento, la frecuencia contratada y, en instalaciones nuevas, el tipo de sistema, la excavación y las condiciones del terreno.
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Para saber más: Cada cuánto vaciar una fosa séptica y cómo saber si está llena