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En cuanto tengas la fecha y el lugar cerrados conviene empezar a buscar, sobre todo si la boda cae en temporada alta o en fin de semana, cuando los profesionales con más demanda se reservan antes. La prueba suele hacerse unas semanas antes del día, con el vestido y el peinado ya decididos. Pide que te confirmen la reserva y las condiciones por escrito.
No hace falta: un maquillador profesional trabaja con su propio kit y lo adapta a tu tono y tipo de piel. Si tienes alergias o eres sensible a algún ingrediente, coméntalo antes y, si quieres, lleva el producto que sabes que tu piel tolera. Pide también que te dejen un labial o polvos para retocar durante el evento, o pregunta qué productos te conviene comprar.
Puedes llevarlas, pero avisa al maquillador. Con extensiones se evita el rímel y ciertos desmaquillantes oleosos, y el diseño del ojo puede variar. Lo ideal es que la prueba de maquillaje se haga ya con las pestañas puestas, para ver el resultado real. Si te las vas a poner por primera vez, hazlo con margen por si tu piel reacciona.
Algunos profesionales ofrecen maquillaje y peinado, y otros trabajan solo una de las dos disciplinas o se coordinan con una peluquera. Si necesitas ambas cosas, pregúntalo al pedir presupuesto. Tenerlo todo en una sola persona simplifica la organización, pero alarga el tiempo de cada servicio, algo a tener en cuenta si hay varias personas que preparar.
Depende del estilo, del estado de la piel y de si se aplican pestañas postizas o técnicas como el contorno. En el calendario del día conviene dejar un margen holgado por si hay retrasos o retoques. El maquillador te dirá en la prueba cuánto necesita y a qué hora debe empezar contigo, teniendo en cuenta cuántas personas más tiene que preparar.
Un maquillador profesional adapta el maquillaje a la persona, al momento y a cómo se va a ver: no es lo mismo una boda de día al aire libre que una sesión con flash, un plató de televisión o un escenario. Domina la corrección de color, la elección de texturas según la piel y la duración del maquillaje durante muchas horas. Contratarlo tiene sentido cuando el resultado importa y quieres que aguante.
Es el encargo más común. Incluye una prueba previa, el maquillaje del día y, a veces, el de madrinas, madres o invitadas. El reto es que el maquillaje dure desde la ceremonia hasta el final de la celebración, que funcione con la luz natural y con la del fotógrafo, y que la novia se reconozca en las fotos.
Moda, retrato, publicidad, catálogos o fotos corporativas. Aquí se trabaja pensando en la cámara: brillo controlado, piel uniforme y rasgos definidos. El maquillador suele estar en la sesión para retocar entre tomas.
Rodajes de cine, series, anuncios o programas. Requiere conocer cómo responden los productos a la iluminación y a las cámaras de alta resolución, y mantener la continuidad del maquillaje a lo largo de la jornada.
Envejecimientos, heridas, prótesis o maquillaje fantasía para teatro, cine, Halloween o eventos temáticos. Es una especialidad técnica con materiales propios.
Algunos profesionales ofrecen sesiones individuales para enseñarte a maquillarte según tus rasgos y con los productos que ya tienes.
La prueba sirve para ajustar el estilo, comprobar cómo reacciona tu piel y calcular tiempos. Para aprovecharla:
Lo que hagas en las semanas previas influye en el resultado. Evita estrenar tratamientos agresivos o productos nuevos justo antes; una limpieza facial demasiado cerca del día puede dejar rojeces. Hidrata la piel, duerme lo que puedas y bebe agua. Si quieres hacerte un tratamiento facial, programa la cita en un centro de estética con margen suficiente.
En encargos importantes conviene tener un resumen escrito, aunque sea por mensaje, con la fecha, la hora de inicio, la dirección, el número de personas, los servicios de cada una, si se incluyen pestañas o retoques durante el evento, el importe de la señal y lo que ocurre si hay que cambiar la fecha. En sesiones profesionales, aclara también si el maquillador necesita un espacio con luz y enchufe, cuántas horas estará disponible y si puede usar las fotos en su portfolio.
El precio depende del tipo de trabajo, del tiempo que ocupa, de si incluye prueba, del desplazamiento, de la hora de inicio y del número de personas. Las pestañas postizas, el aerógrafo o la caracterización suelen añadir coste. Para rodajes y sesiones se suele presupuestar por jornada o media jornada. Pide un presupuesto detallado y aclara la señal y la política de cancelación.
Si necesitas también peinado en casa, consulta las peluqueras a domicilio y el resto del sector de belleza y estética.
Si trabajas como maquillador o maquilladora, puedes crear tu ficha gratis en MyDirectory y mostrar tu especialidad y la zona en la que trabajas.
Para saber más: Prueba de maquillaje de novia: qué es y cómo prepararla