Preguntas frecuentes sobre masajistas

¿Qué diferencia hay entre un masajista y un fisioterapeuta?

El fisioterapeuta es un profesional sanitario con titulación universitaria y colegiación obligatoria, que diagnostica desde su ámbito y trata lesiones y dolencias. El masajista no sanitario ofrece masajes de bienestar y relajación, y no debe tratar lesiones ni enfermedades. Si tienes dolor persistente, una lesión o te han operado hace poco, acude primero a un fisioterapeuta o a tu médico.

¿Tengo que desvestirme por completo?

No. Lo habitual es quitarse la ropa de la zona que se va a trabajar y quedarse con ropa interior, o con desechable si el centro lo ofrece. El masajista debe cubrirte con una toalla o sábana y descubrir solo la zona en la que trabaja. Puedes indicar en cualquier momento qué zonas no quieres que se toquen o si prefieres quedarte con alguna prenda.

¿Es normal sentir molestias al día siguiente?

Tras un masaje intenso puede quedar cierta sensibilidad en la musculatura, parecida a la que aparece tras el ejercicio, que suele pasar pronto. Un dolor fuerte, hematomas o molestias que duran varios días no son lo esperable. Durante el masaje di si la presión es excesiva: el profesional debe adaptarse. Si el dolor persiste, consulta con un profesional sanitario.

¿Cuándo no debería darme un masaje?

En general se desaconseja con fiebre, infecciones, heridas o quemaduras en la zona, inflamaciones agudas, varices importantes o tras una lesión reciente sin valorar. En embarazo, problemas circulatorios, tratamiento oncológico u otras enfermedades, consulta antes con tu médico y avisa al masajista. Esta información es orientativa y no sustituye la opinión de un profesional sanitario.

¿Qué necesito para un masaje a domicilio?

La mayoría de masajistas a domicilio llevan su propia camilla, aceites, toallas y, a veces, música. Tú solo necesitas un espacio libre de unos pocos metros, una temperatura agradable en la habitación y algo de tranquilidad. Indica al reservar si hay escaleras sin ascensor o si el acceso es complicado, para que el profesional pueda organizarse.

Cómo elegir masajista y qué tipo de masaje pedir

Un buen masaje puede ayudarte a desconectar, aliviar la sensación de carga después de una semana de trabajo o preparar el cuerpo tras el deporte. Pero bajo la palabra masaje se agrupan técnicas muy diferentes, y no todos los profesionales hacen lo mismo. Esta guía te ayuda a distinguir el tipo de masaje que buscas y a saber cuándo el profesional adecuado es otro.

Masaje de bienestar y masaje terapéutico: una diferencia importante

En España, el tratamiento de lesiones, contracturas con dolor persistente o cualquier dolencia es competencia de profesiones sanitarias, principalmente la fisioterapia, que exige titulación universitaria y colegiación. El masajista que no es sanitario trabaja en el ámbito del bienestar: relajación, descanso y sensación de alivio de la tensión cotidiana. Es un servicio valioso, pero no debe prometer curar ni tratar patologías. Si un masajista te dice que va a solucionar una hernia, una ciática o una lesión, desconfía y consulta a un profesional sanitario.

Tipos de masaje habituales

Relajante

Movimientos suaves, lentos y envolventes, normalmente con aceite. Su objetivo es reducir la sensación de estrés y favorecer el descanso.

Descontracturante o de tejido profundo

Presión más intensa sobre zonas de tensión, como cuello, hombros o espalda. Aun siendo más firme, no debería ser doloroso hasta el punto de que te tenses.

Deportivo

Pensado para antes o después de entrenar o competir, para preparar la musculatura o ayudar a la sensación de recuperación. Si tienes una lesión deportiva, la valoración corresponde a un fisioterapeuta o a un médico.

Piedras calientes, aromaterapia y masajes orientales

El calor de las piedras ayuda a relajar; la aromaterapia combina el masaje con aceites esenciales; técnicas como el masaje tailandés, el shiatsu o el masaje balinés tienen su propio estilo y ritmo.

Reflexología podal

Presión en distintos puntos de los pies con fines de relajación. Tómala como una técnica de bienestar, no como un método de diagnóstico.

Qué preguntar antes de reservar

Durante la sesión

Comunícate. Di si la presión es excesiva o insuficiente, si tienes frío o si una zona te resulta incómoda. Tienes derecho a pedir que se pare el masaje en cualquier momento. El profesional debe mantener una actitud respetuosa, cubrir con toallas las zonas que no trabaja y no tocar zonas íntimas. Si algo te incomoda, interrumpe la sesión.

Centro, domicilio o empresa

El masaje en un centro te da un entorno preparado: camilla, temperatura, música y ducha. A domicilio ganas comodidad, sobre todo si después quieres quedarte descansando, aunque el profesional tiene que montar y desmontar su material. Algunas empresas contratan masajistas para sesiones cortas en la oficina, normalmente en silla ergonómica y con ropa, como parte de sus acciones de bienestar. También se contratan para eventos o despedidas. Explica el contexto al pedir información, porque cambian el formato, la duración y el material necesario.

Qué influye en el precio

El precio depende de la duración, de la técnica, de los productos, de si se hace en un centro o a domicilio y de la zona. Los masajes con piedras, rituales o técnicas especializadas suelen costar más que un masaje sencillo. Los bonos de varias sesiones abaratan el precio unitario, pero revisa su plazo de uso.

Después del masaje

Otros servicios de bienestar

Si quieres combinar el masaje con circuito de aguas o sauna, consulta los spas. Para un plan más completo de cuidado personal, revisa el sector de belleza y estética.

¿Eres masajista?

Si ofreces masajes en tu centro o a domicilio, puedes publicar tu ficha gratis en MyDirectory y explicar tus técnicas a los clientes de tu zona.

Para saber más: Tipos de masajes: diferencias y cuál elegir según lo que buscas