Centro Podológico Nerea Barros | Podóloga en Gros
Podología general, infantil, pie diabético y estudio de la pisada
El podólogo es un profesional sanitario con grado universitario en Podología y colegiación obligatoria, capacitado para diagnosticar y tratar afecciones del pie, prescribir ortesis como plantillas y realizar cirugía menor del pie. El término callista se usaba antiguamente para quien solo quitaba callos y durezas. Hoy, para cualquier tratamiento de pies, busca un podólogo colegiado.
Las plantillas prefabricadas pueden aportar comodidad o amortiguación en casos leves. Las plantillas a medida se diseñan tras una exploración y un estudio de la pisada para corregir o compensar un problema concreto de tu pie. Si tienes dolor persistente, deformidades o diabetes, conviene que el podólogo valore qué necesitas en lugar de probar modelos genéricos.
Las personas con diabetes deben revisarse los pies a diario en casa y someterse a revisiones periódicas por un profesional, cuya frecuencia depende del riesgo: sensibilidad, circulación, deformidades o úlceras previas. Tu médico o enfermera de atención primaria puede orientarte, y el podólogo hará los cuidados de uñas y durezas con seguridad. Cualquier herida que no cura requiere consulta rápida.
No es recomendable intentar cortar la esquina clavada, porque puede empeorar la inflamación o infectarse. Usa calzado amplio, mantén el pie limpio y pide cita con el podólogo. Si hay pus, enrojecimiento que se extiende o fiebre, consulta pronto. Cuando la uña se encarna de forma repetida, el podólogo puede proponer una pequeña intervención con anestesia local.
Consulta si se queja con frecuencia de dolor en pies o piernas, se cansa mucho al caminar, se tropieza a menudo, desgasta el calzado de forma muy desigual o camina con los pies muy hacia dentro o hacia fuera más allá de la edad en que suele corregirse. Muchas variaciones en niños son normales y se resuelven solas; el podólogo y el pediatra te lo confirmarán.
El podólogo es el profesional sanitario especializado en el pie: previene, diagnostica y trata sus alteraciones, desde una uña encarnada hasta un problema en la forma de pisar que provoca dolor en rodillas o caderas. En España necesita el grado en Podología y estar colegiado en el Colegio Oficial de Podólogos de su comunidad para ejercer. Puede prescribir tratamientos ortopodológicos, hacer cirugía menor del pie con anestesia local y, dentro de sus competencias, indicar determinados medicamentos de uso en podología.
Aunque el pie suele recibir poca atención hasta que duele, soporta todo el peso del cuerpo y cualquier alteración puede repercutir en la forma de caminar y en otras articulaciones.
Es el tratamiento básico de la piel y las uñas: corte y fresado de uñas, eliminación de durezas, callos y helomas, y cuidados preventivos. Es especialmente importante en personas mayores, con dificultad para llegar a los pies o con diabetes.
El estudio de la pisada analiza cómo apoyas y cómo se mueve el pie al caminar o correr, con exploración en camilla, en estático y en dinámica. A partir de ahí el podólogo puede prescribir plantillas a medida, ejercicios o cambios de calzado.
La diabetes puede reducir la sensibilidad y la circulación del pie, y pequeñas heridas pueden complicarse. El podólogo realiza exploraciones de sensibilidad y circulación, cuidados de uñas y durezas y educación sobre autocuidado, en coordinación con el equipo médico.
Prevención y tratamiento de lesiones relacionadas con el deporte y seguimiento del desarrollo del pie en la infancia.
El coste depende del tipo de tratamiento: una quiropodia sencilla no tiene nada que ver con un estudio biomecánico, una cirugía ungueal o unas plantillas personalizadas. También influyen los materiales de la ortesis, las revisiones incluidas, la tecnología de la clínica y la zona. La sanidad pública presta atención podológica de forma limitada y variable según la comunidad autónoma, en especial para el pie diabético.
Muchos problemas que llegan a la consulta de podología se agravan por el calzado. Busca zapatos con puntera amplia que no compriman los dedos, contrafuerte firme en el talón, suela que amortigüe y sujeción con cordones o velcro. Compra el calzado por la tarde, cuando el pie está algo más hinchado, y pruébatelo con el tipo de calcetín que vayas a usar. El tacón alto y la suela totalmente plana mantenidos muchas horas pueden sobrecargar distintas zonas del pie. Si usas plantillas, llévalas al probarte zapatos nuevos.
Si las plantillas forman parte de un tratamiento más amplio, el fisioterapeuta puede ayudarte con ejercicios. Para productos como férulas, calzado especial o ayudas para caminar, consulta las ortopedias. Más especialidades en el sector de salud.
Puedes publicar tu ficha gratis en MyDirectory para que te encuentren pacientes de tu zona.
Para saber más: Uña encarnada: causas, cuidados y cuándo ir al podólogo