Avisa al restaurante en cuanto lo sepas, por el mismo medio por el que reservaste. Cada vez más locales piden un número de tarjeta o una señal para grupos y fechas concretas, y aplican sus propias condiciones de cancelación. Pregunta cuáles son al reservar y, si te cobran una señal, pide que te las confirmen por escrito para saber hasta cuándo puedes anular.
Depende del local. Algunos lo permiten sin problema, otros cobran un importe por servir una botella traída de fuera o por emplatar una tarta, y otros no lo aceptan. Pregúntalo al reservar, sobre todo en celebraciones. Si te cobran por ese servicio, debe tratarse de un importe que te hayan informado antes, no de algo que aparezca solo en la cuenta.
La normativa de consumo exige que el cliente conozca los precios antes de consumir y que no se le cobre por algo que no ha solicitado. Si te sirven pan, aperitivo o un cubierto con precio, lo correcto es que figure en la carta o que te lo ofrezcan avisando de que tiene coste. Si no quieres algo, puedes rechazarlo cuando lo traigan.
No hay una regla fija: depende del tamaño del local, del día de la semana y de la época. Para comidas de empresa en diciembre, comuniones o bodas pequeñas, muchos restaurantes cierran fechas con semanas o meses de margen. Para un grupo normal en fin de semana, llama en cuanto tengas la fecha y pregunta si necesitan menú cerrado y número definitivo de comensales.
Lo más seguro es preguntarlo directamente antes de ir: si hay escalones en la entrada, si el baño está adaptado y en la misma planta, y si hay espacio para moverse con silla de ruedas o carrito entre las mesas. Algunas fichas lo indican, pero conviene confirmarlo, porque la terraza puede ser accesible y el interior no, o al revés.
Elegir dónde comer depende menos del restaurante en sí que de lo que buscas ese día. Para un menú rápido entre semana valoras la cercanía y la rapidez; para una cena de aniversario, la cocina y el ambiente; para una comida con niños o con personas mayores, el espacio y la comodidad. En esta categoría tienes restaurantes, bares, tabernas, asadores, arrocerías, marisquerías y casas de comidas de toda España, y lo que conviene es filtrar primero por ocasión y después por zona.
Es la fórmula clásica de mediodía en días laborables: primer plato, segundo, postre o café y bebida a precio cerrado. Suele cambiar a diario o por semanas y lo encontrarás sobre todo en zonas de oficinas, polígonos y centros urbanos. Si comes fuera a menudo, pregunta si ofrecen bonos o si preparan el menú para llevar.
Los restaurantes que trabajan solo con carta, o con menú degustación, permiten elegir con más calma y suelen requerir reserva, sobre todo en fin de semana. En los menús degustación conviene preguntar de antemano por alergias e intolerancias, porque el número de pases es fijo y cambiar uno exige que la cocina se organice.
Tapear es otra forma de comer: varias raciones al centro, de pie en barra o en mesa. En algunas ciudades la tapa acompaña a la bebida y en otras se pide aparte. Si vais en grupo, preguntad por medias raciones para probar más platos.
Hay restaurantes centrados en un producto: carne a la brasa, cordero o cochinillo asado, arroces, marisco o pescado a la parrilla. En muchos de ellos ciertos platos se preparan solo por encargo o para un mínimo de comensales, como algunos asados o arroces, así que conviene pedirlos al reservar.
Comuniones, cumpleaños, comidas de empresa o despedidas suelen resolverse con un menú cerrado. Antes de elegir, pide dos o tres propuestas y compáralas con calma: número de entrantes, opciones de segundo, bebida incluida o por consumo, postre, café y posibles extras como la tarta o un espacio reservado. Pregunta también hasta cuándo puedes cambiar el número de comensales y cómo se cobra si al final vienen menos. Para eventos con más invitados o fuera del local, puede encajarte mejor un servicio de catering.
El precio de un restaurante refleja la materia prima, la elaboración, el servicio y el local. El pescado y el marisco varían según la temporada y el mercado, por eso muchos restaurantes los marcan a precio de mercado o por peso: pregunta cuánto pesa la pieza y el precio antes de que la cocinen. La bebida, el pan, los suplementos de terraza en algunos sitios y el servicio en grupos pueden cambiar mucho la cuenta final, así que conviene saberlo de antemano.
Muchos de los mejores sitios para comer son bares de barrio y casas de comidas que no salen en guías. Suelen tener una clientela fija, cocina casera y platos del día que no aparecen en ninguna carta escrita. Si buscas por tu localidad, es fácil encontrarlos. Y si te apetece algo más ligero, como un desayuno o una merienda, mira también las cafeterías de tu zona. Para ver panaderías, comercios de alimentación y el resto de negocios relacionados, puedes volver a la sección de hostelería y alimentación.
Puedes dar de alta gratis la ficha de tu restaurante en MyDirectory con tu tipo de cocina, horarios y datos de contacto para que los clientes de tu zona te encuentren.
Para saber más: Alérgenos en restaurantes: los 14 obligatorios y cómo preguntar