El vigilante de seguridad es personal de seguridad privada habilitado, que trabaja para una empresa de seguridad autorizada y puede realizar funciones de vigilancia y protección. El auxiliar de servicios o conserje realiza tareas como información, control de entradas sin funciones de seguridad o atención al público. Contratar auxiliares para tareas propias de vigilantes no está permitido.
Los vigilantes pueden realizar controles de identidad en el acceso a los inmuebles que protegen y, ante un delito flagrante, detener al presunto autor y ponerlo inmediatamente a disposición de las fuerzas de seguridad. Sus facultades están limitadas por la ley y siempre son subordinadas a las de la policía. No pueden actuar como si fueran agentes públicos.
Es la respuesta presencial a una alarma: cuando salta, un vigilante o personal de la empresa se desplaza al lugar para comprobar qué ocurre, revisar accesos y, si es necesario, facilitar la entrada a la policía o custodiar el inmueble. Suele contratarse junto con la conexión a central receptora. Pregunta por los tiempos de llegada estimados en tu zona.
Sí, las comunidades y urbanizaciones pueden contratar servicios de vigilancia con una empresa de seguridad autorizada, normalmente con acuerdo de la junta de propietarios. Es habitual en urbanizaciones con zonas comunes amplias o en épocas de mayor riesgo. Define bien el horario, las rondas y las funciones antes de firmar.
Las empresas de seguridad privada deben estar inscritas en el registro del Ministerio del Interior o en el de la comunidad autónoma con competencias. Puedes pedir a la empresa su número de inscripción y consultarlo en los listados públicos. Los vigilantes, por su parte, deben llevar su tarjeta de identidad profesional durante el servicio.
La seguridad privada complementa a la seguridad pública protegiendo bienes, instalaciones y personas por encargo de un cliente. Su servicio más conocido es el vigilante en la entrada de un centro comercial, pero abarca mucho más: rondas nocturnas en polígonos, vigilancia de obras, control de accesos en empresas, seguridad en conciertos, protección de personas o respuesta presencial cuando salta una alarma.
Se trata de una actividad muy regulada en España. Solo pueden prestarla empresas autorizadas, con personal habilitado y bajo el control de las autoridades, lo que la diferencia de otros servicios de conserjería o control de entradas.
Uno o varios vigilantes en un punto fijo: recepción de un edificio de oficinas, entrada de un hospital, tienda o supermercado. Controlan accesos, supervisan cámaras, atienden incidencias y actúan ante situaciones de riesgo.
Patrullas que recorren varias instalaciones en un turno, comprueban cierres, puertas y vallas y dejan constancia de cada paso. Muy usadas en polígonos industriales, urbanizaciones y obras.
La empresa guarda las llaves del inmueble y acude cuando salta la alarma, para verificar la situación y facilitar el acceso a la policía si hace falta.
Conciertos, ferias, actos deportivos o celebraciones privadas. Incluye control de accesos, gestión de aforos y coordinación con otros servicios.
Escoltas privados para personas con un riesgo acreditado. Requiere habilitación específica y autorizaciones concretas.
Vigilancia con perros, transporte de fondos y objetos de valor, o vigilancia de explosivos y de infraestructuras críticas, para los que se exigen requisitos específicos.
La seguridad privada se rige en España por una ley estatal y su reglamento. Las empresas deben estar autorizadas e inscritas en el registro correspondiente y cumplir requisitos de solvencia y seguros. El personal de seguridad, como vigilantes, escoltas o guardas rurales, necesita una habilitación concedida tras superar una formación y unas pruebas, y debe portar su tarjeta de identidad profesional y uniforme reglamentario durante el servicio. Algunos servicios, como la vigilancia armada, requieren autorizaciones adicionales.
Las funciones de un vigilante están limitadas por la ley y siempre subordinadas a las fuerzas y cuerpos de seguridad. Un vigilante no puede investigar delitos por su cuenta ni actuar fuera de los inmuebles que protege, salvo en supuestos concretos que la norma prevé.
El precio de un servicio de vigilancia depende sobre todo de las horas de servicio, del número de vigilantes y del horario (las noches, fines de semana y festivos son más caros), ya que los salarios del sector se rigen por convenio colectivo. También influyen el tipo de servicio, si es armado, si incluye vehículos o perros, y la duración del contrato. Desconfía de ofertas muy por debajo del mercado, que pueden ocultar incumplimientos laborales.
La vigilancia presencial funciona mejor apoyada en tecnología. Las cámaras de seguridad permiten que un vigilante supervise varias zonas a la vez, y las alarmas conectadas a central activan el servicio de acuda. Si necesitas una visión general de los servicios disponibles, revisa la portada del sector de seguridad.
Si diriges una empresa de seguridad privada autorizada, puedes publicar gratis su ficha en MyDirectory para que comunidades, comercios e industrias te encuentren cuando busquen vigilancia.
Para saber más: Vigilante de seguridad o auxiliar de servicios: diferencias