Alarmas Para Casa
Protege lo que más te importa
La central receptora recibe la señal e intenta verificarla, normalmente mediante imágenes, audio o la activación de varios detectores en secuencia, y llama a las personas de contacto. Si la alarma se confirma como real, avisa a las fuerzas de seguridad. Algunos contratos incluyen además un servicio de acuda, en el que un vigilante se desplaza al lugar.
Pueden hacerlo con detectores de movimiento convencionales. Existen detectores diseñados para ignorar animales por debajo de cierto peso o tamaño, y también es posible dejar zonas sin detección donde están los animales y proteger solo puertas y ventanas. Informa al instalador de qué mascotas tienes y por dónde se mueven en casa.
Las alarmas inalámbricas pueden ser objeto de inhibidores de frecuencia. Los sistemas de calidad incorporan detección de inhibición, que genera un aviso cuando alguien bloquea la señal, y comunicaciones por varias vías, como línea fija, red móvil e internet. Pregunta al instalador cómo protege tu sistema frente a este tipo de ataques.
Es recomendable. Algunas aseguradoras tienen en cuenta la existencia de una alarma conectada a central al calcular la prima o exigen medidas de seguridad para ciertos comercios. A la vez, tener una alarma y no conectarla cuando te vas podría tener consecuencias en caso de siniestro. Revisa tu póliza o consulta con tu corredor.
Depende de si los equipos son de tu propiedad o están cedidos por la empresa durante el contrato. Si son tuyos, normalmente se pueden desmontar e instalar en la nueva vivienda, ajustándolos a su distribución. Si son en régimen de alquiler, habrá que ver qué dice el contrato sobre traslados, permanencia y baja.
Una alarma tiene una misión clara: detectar una intrusión lo antes posible y provocar una respuesta, ya sea ahuyentar al intruso con la sirena, avisarte en el móvil o activar la intervención de la central y la policía. Elegir bien depende de qué inmueble quieres proteger, de cuánto tiempo pasa vacío y de quién va a reaccionar cuando salte.
Las señales llegan a una central receptora de alarmas que funciona de forma permanente. Allí se comprueba si la alarma es real y, en ese caso, se avisa a la policía: la normativa exige que la central verifique la señal antes de comunicarla, para evitar desplazamientos por falsas alarmas. Este tipo de sistema debe instalarlo y mantenerlo una empresa de seguridad autorizada, y suele implicar una cuota de servicio.
El sistema te avisa a ti en el móvil y tú decides qué hacer: mirar las cámaras, llamar a un vecino o a la policía. No tiene cuota de central, pero exige que estés disponible y que puedas reaccionar. Encaja en viviendas donde siempre hay alguien localizable o como complemento en segundas residencias.
En un piso, lo prioritario suele ser la puerta de entrada, las ventanas accesibles desde la calle o el patio y un detector en el pasillo principal. En un chalé, las entradas son muchas más: porches, garajes, ventanas en planta baja, y conviene valorar detección perimetral exterior para avisar antes de que alguien llegue a la casa. En comercios importan el escaparate, la puerta trasera y la zona de caja. En naves, la detección exterior, el control de los muelles de carga y la integración con cámaras.
Una alarma útil es una alarma que se conecta siempre. Para conseguirlo, el sistema debe adaptarse a tu rutina: modo parcial nocturno que proteja puertas y ventanas mientras duermes, usuarios distintos para cada miembro de la familia o empleado, y avisos en el móvil si alguien olvida conectarla. Si las falsas alarmas se repiten, pide al instalador que revise la ubicación de los detectores en lugar de dejar de usarla.
El coste depende del número y tipo de detectores, de si el sistema es cableado o inalámbrico, de la verificación por imagen o audio, de la conexión a central receptora y de la cuota de servicio, de servicios añadidos como el acuda y del mantenimiento. También influye si compras los equipos o se incluyen en el contrato con permanencia. Compara siempre el coste total a varios años, no solo la cuota mensual.
Instalar un sistema y no conectarlo por pereza o por las falsas alarmas. No actualizar los teléfonos de contacto en la central. Compartir el código con demasiada gente. Situar el teclado junto a la puerta a la vista desde la calle. No probar nunca la sirena ni los detectores. Y elegir solo por precio sin preguntar qué pasa cuando salta.
Si quieres ver qué ocurre cuando salta la alarma, combínala con cámaras de seguridad integradas. Para locales y naves que necesitan presencia física, consulta las empresas de seguridad privada. ¿Buscas otro tipo de solución? Las encontrarás reunidas en el apartado de empresas de seguridad.
Si tu empresa instala o mantiene alarmas, puedes crear gratis tu ficha en MyDirectory para llegar a particulares y negocios que buscan proteger su inmueble.
Para saber más: Alarma con o sin conexión a central receptora: diferencias