La normativa exige que la etiqueta de eficiencia energética aparezca en la publicidad de venta o alquiler, así que lo correcto es tener el certificado antes de publicar el anuncio. Muchos portales inmobiliarios piden la calificación al crear el anuncio. Encárgalo en cuanto decidas vender o alquilar para no retrasar la operación.
Corresponde al propietario, que es quien debe ponerlo a disposición del inquilino o del comprador. No es un gasto que se pueda repercutir al arrendatario como si fuera un suministro. Si alquilas por habitaciones o renuevas contrato con el mismo inquilino, consulta si tu certificado sigue en vigor; si lo está, no necesitas uno nuevo.
Puedes vender o alquilar igual: el certificado informa, no impide la operación. Lo que sí hace es dejar constancia del consumo previsto, y una calificación baja puede influir en el interés de compradores e inquilinos. El propio informe incluye recomendaciones de mejora, que te sirven para decidir si merece la pena actuar en ventanas, aislamiento o instalaciones.
No debería. La normativa exige que el técnico visite el inmueble para tomar los datos necesarios: superficie, orientación, cerramientos, ventanas e instalaciones. Desconfía de ofertas que solo piden fotos o datos por correo. Si el técnico no visita, el certificado puede no reflejar la realidad y no cumplir los requisitos.
Tiene una validez limitada que, con carácter general, es de diez años, y algo menor para las calificaciones más bajas según la normativa vigente. Si reformas la vivienda y mejoras ventanas, aislamiento o climatización, puedes encargar uno nuevo antes de que caduque para reflejar la mejora. El nuevo certificado también debe registrarse.
El certificado energético es un documento firmado por un técnico habilitado que califica un inmueble según su consumo de energía y sus emisiones de dióxido de carbono, en una escala de letras que va de la A, la más eficiente, a la G. Se acompaña de una etiqueta, la que ves en los anuncios inmobiliarios, y de un informe con recomendaciones para mejorar la calificación.
No mide el consumo real de quien vive allí, sino el consumo teórico en condiciones normales de uso, según cómo está construido el inmueble y qué instalaciones tiene. Por eso dos pisos iguales en el mismo edificio pueden tener calificaciones distintas si uno ha cambiado las ventanas o la caldera.
Hay excepciones, como determinados edificios protegidos, construcciones provisionales o inmuebles que se venden para demolerlos. Si crees que tu caso está exento, pregúntalo al técnico o al órgano autonómico competente antes de anunciar.
Lo firma un técnico competente con titulación habilitante: arquitectos, arquitectos técnicos e ingenieros con la formación correspondiente, entre otros perfiles del sector de arquitectura e ingeniería. Una vez emitido, el certificado debe inscribirse en el registro de la comunidad autónoma donde está el inmueble. Algunas comunidades cobran una tasa por ese registro y otras no, y el procedimiento varía. Pregunta si el registro está incluido en el servicio.
Deja accesibles todas las estancias, la caldera o termo, las unidades de aire acondicionado y, si existe, el cuarto de instalaciones. Ten a mano el manual o la placa de características de los equipos. Si has cambiado ventanas o añadido aislamiento, conserva las facturas: ayudan a justificar esas mejoras en el cálculo. En un piso, saber si el edificio tiene calefacción central o comunitaria también es importante.
Influyen la superficie, el tipo de inmueble (piso, unifamiliar, local, edificio completo), la complejidad de las instalaciones, la existencia o no de planos, el desplazamiento y la urgencia. Certificar un edificio entero o un local con climatización industrial requiere más trabajo que un piso pequeño.
Las mejoras con más efecto suelen ser el aislamiento de fachadas y cubiertas, el cambio de ventanas por otras con mejor carpintería y vidrio, la sustitución de calderas antiguas por equipos eficientes, la aerotermia y las instalaciones solares. El informe del certificado te indica cuáles tienen sentido en tu caso. Antes de una reforma ambiciosa, conviene que un técnico estudie el conjunto, y en edificios con cierta antigüedad puede coincidir con la ITE o IEE, que ya incluye una parte energética en muchos casos.
Si eres técnico habilitado, puedes publicar tu ficha gratis en MyDirectory y aparecer en esta categoría.
Para saber más: Cómo mejorar la letra del certificado energético de tu vivienda