Talleres Dipa Ferrise | Taller mecánico en Valencia
Mecánica, chapa, pintura y neumáticos en Valencia
Depende de tu póliza. Algunas permiten llevar el coche al taller que elijas, otras ofrecen ventajas si usas un taller concertado y otras lo exigen para determinadas coberturas. Revisa las condiciones de tu seguro o llama a la aseguradora antes de llevar el vehículo. El taller suele encargarse de coordinar la visita del perito.
Es una técnica que devuelve la chapa a su forma original empujándola desde dentro o tirando desde fuera con herramientas específicas, sin lijar ni pintar. Funciona bien en abolladuras pequeñas y medianas donde la pintura no se ha agrietado, como las causadas por granizo o golpes de puertas en aparcamientos. Si la pintura está dañada, no es aplicable.
Un buen taller lo evita: obtiene el código de pintura del vehículo, ajusta la fórmula con un espectrofotómetro o cartas de color y difumina la pintura en las piezas contiguas si hace falta, porque el color original envejece. Pide ver el resultado a la luz del día antes de dar la conformidad.
La pintura necesita un tiempo para curar del todo, aunque al entregarlo ya esté seca al tacto. Pregunta al taller cuánto esperar antes del primer lavado y si conviene evitar túneles de rodillos y productos agresivos durante las primeras semanas. También suelen recomendar no encerar ni pulir la zona hasta pasado ese periodo.
Si el otro conductor es responsable, su aseguradora debe hacerse cargo de la reparación. Lo habitual es rellenar la declaración amistosa de accidente en el momento y comunicarla a tu seguro, que gestionará el siniestro. Mientras se resuelve, el taller puede esperar la autorización del perito antes de empezar a trabajar.
Un roce en el aparcamiento, un golpe en un semáforo o una tormenta de granizo pueden dejar marcas en la carrocería. Más allá de la estética, la chapa protege la estructura del coche y una pintura dañada abre la puerta al óxido. Los talleres de chapa y pintura se especializan en devolver a la carrocería su forma, su protección y su color original.
Una técnica cada vez más extendida para abolladuras pequeñas, granizo o golpes de puerta, siempre que la pintura no se haya roto. Es más rápida y conserva la pintura de fábrica.
Pasa la uña con suavidad sobre el arañazo. Si no se engancha, probablemente solo afecta al barniz y un pulido puede eliminarlo o disimularlo mucho. Si la uña se engancha o se ve la imprimación o el metal, hará falta pintar la zona para evitar que aparezca óxido.
Cuando el daño está cubierto por tu póliza o por la del otro conductor, el proceso suele ser este:
Si el perito no autoriza algo que el taller considera necesario, puede haber una diferencia que tendrías que asumir o reclamar. Pregunta antes de empezar.
El tamaño y la localización del daño, si la pieza se repara o se sustituye, el número de piezas a pintar, el tipo de pintura (sólida, metalizada, perlada o tricapa), el material de la carrocería y si hay sensores o elementos electrónicos afectados. Difuminar el color en piezas contiguas también suma tiempo y material.
Revisa el coche a la luz del día: que las juntas entre piezas sean regulares, que no haya diferencias de tono ni piel de naranja y que todo cierre bien. Sigue las indicaciones del taller sobre el primer lavado; los centros de lavado de coches con lavado a mano son una opción suave durante las primeras semanas. Si además hay daños en el parabrisas o las ventanillas, consulta a los especialistas en lunas y cristales del coche.
El resto de especialidades para tu vehículo las encontrarás en la sección de automoción.
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Para saber más: Arañazos en el coche: cuándo se pulen y cuándo hay que pintar