Diseño web y posicionamiento SEO
Diseño Web y SEO en Madrid para PYMES y Autónomos
Una plantilla adaptada es más rápida y económica, y suficiente para muchas webs corporativas. El diseño a medida permite una imagen propia y funcionalidades específicas, a cambio de más tiempo y coste. Lo importante es que la plantilla sea de calidad, se actualice y no cargue código innecesario. Pide al diseñador que te explique qué solución propone y por qué.
Depende de lo acordado. En muchos proyectos el cliente aporta textos e imágenes y el diseñador los maqueta; otros incluyen redacción, fotografía o compra de imágenes de bancos. Los retrasos en la entrega de contenidos son la causa más frecuente de que una web se alargue. Acláralo en el presupuesto y prepara el material cuanto antes.
Si la web se construye sobre un gestor de contenidos, normalmente podrás cambiar textos, imágenes, noticias o productos sin conocimientos técnicos. Pide una sesión de formación y un pequeño manual al terminar. Los cambios de estructura o diseño suelen requerir al profesional. Asegúrate de tener tu propio usuario con permisos de administración.
Si la web antigua tiene visitas desde buscadores, hay que planificar la migración: mantener las direcciones o redirigir las antiguas a las nuevas, conservar los contenidos que funcionan y revisar la indexación tras el cambio. Un rediseño sin este cuidado puede hacer perder posiciones. Pregunta al diseñador cómo gestionará la transición.
Los costes recurrentes habituales son la renovación del dominio, el alojamiento, el certificado de seguridad si no va incluido, las licencias de plugins o plantillas de pago y el mantenimiento técnico: actualizaciones, copias de seguridad y resolución de incidencias. Pide que el presupuesto separe el coste del proyecto inicial y estos gastos anuales.
Una web no es un folleto colgado en internet. Es una herramienta que tiene que cumplir un objetivo concreto: que te llamen, que te pidan presupuesto, que compren, que reserven o que conozcan tu trabajo. El diseño visual importa, pero solo si va al servicio de ese objetivo. Por eso el primer paso al encargar una web no es elegir colores, sino aclarar qué quieres que haga el visitante.
Presenta la empresa, sus servicios, su equipo y sus datos de contacto. Es el proyecto más habitual en autónomos, despachos, clínicas, comercios y pymes. Suele incluir un blog o sección de noticias.
Catálogo de productos, carrito, pasarela de pago, gestión de envíos, impuestos y stock. Requiere más trabajo técnico y legal, y una planificación de la logística que va más allá del diseño.
Página única orientada a una acción concreta, habitualmente vinculada a una campaña publicitaria: un formulario de contacto, una inscripción o una descarga.
Renovación de una web existente que se ha quedado anticuada, no se ve bien en móviles o es difícil de actualizar. Exige cuidar la migración de contenidos y direcciones.
Reservas online, áreas privadas de clientes, multidioma, catálogos complejos o integración con programas de gestión.
Revisa su portfolio buscando webs de negocios parecidos al tuyo y prueba esas webs desde el móvil. Pregunta con qué gestor de contenidos trabaja, quién se encargará de tu proyecto, cuántas rondas de cambios incluye el presupuesto y qué pasa si quieres cambios después de publicar. Exige que el dominio y el alojamiento estén a tu nombre o que te entreguen todos los accesos.
El coste de una web depende del número de páginas y plantillas distintas, del diseño a medida o adaptado, de las funcionalidades (tienda, reservas, idiomas, áreas privadas), de si incluye redacción de textos o fotografía, de la migración de contenidos de una web anterior y del nivel de mantenimiento posterior. En tiendas online influyen además el número de productos, sus variantes y la integración con sistemas de envío o de gestión.
El dominio es la dirección de tu web y el alojamiento, el servidor donde se guarda. Elige un dominio corto, fácil de escribir y relacionado con tu marca, y un alojamiento con copias de seguridad, soporte en español y capacidad suficiente para tus visitas.
Copiar la web de un competidor en lugar de pensar en tus clientes. Llenar la portada de texto y efectos. Retrasar la entrega de contenidos y culpar después al diseñador del retraso. Publicar sin revisar formularios, enlaces y versión móvil. Olvidar el mantenimiento y descubrir meses después que la web ha sido atacada por no actualizarse. Y no pensar en el posicionamiento hasta que la web ya está hecha.
Una web nueva necesita que la encuentren. Para trabajar la visibilidad orgánica, consulta a especialistas en posicionamiento SEO, idealmente desde la fase de arquitectura. Si quieres atraer visitas mediante campañas, las agencias de marketing digital pueden ayudarte. Para comparar con otros proveedores tecnológicos, echa un vistazo a servicios digitales.
Si diseñas páginas web, puedes publicar gratis tu ficha profesional en MyDirectory y mostrar tu trabajo a empresas que buscan diseñador en su provincia.
Para saber más: Qué debe tener la página web de una empresa: lista esencial