Como mínimo, el logotipo en formato vectorial editable, versiones en alta resolución para uso digital e impresión, variantes en color, en negro y en blanco, y versiones horizontal y vertical si las hay. Pide también los códigos de color y las tipografías utilizadas. Lo ideal es acompañarlo de un pequeño manual de uso.
Depende del profesional y del presupuesto. Es habitual presentar un número limitado de propuestas iniciales y un número de rondas de cambios sobre la elegida. Los cambios adicionales o un giro completo del enfoque suelen facturarse aparte. Acláralo antes de empezar y concentra los comentarios de todas las personas que deciden en cada ronda.
Sí, y es recomendable si es la imagen de tu negocio. Antes conviene comprobar que no existen marcas similares registradas en tu sector, y asegurarte por contrato de que el diseñador te cede los derechos de explotación necesarios. El registro se tramita ante la oficina de patentes y marcas, directamente o con un agente especializado.
No deberían usarse imágenes sin licencia. Las imágenes de bancos de pago o gratuitos tienen condiciones de uso concretas, y algunas no permiten uso comercial o exigen citar al autor. Pregunta al diseñador de dónde proceden las imágenes y quién paga las licencias. Si es posible, usa fotos propias de tu negocio.
Muchos diseñadores gestionan la impresión con imprentas con las que trabajan habitualmente, y facturan el conjunto o te ponen en contacto con ellas. Otros entregan los archivos listos para imprimir y tú eliges la imprenta. Si lo gestiona él, pide una prueba de color o de imprenta antes de la tirada completa.
El diseño gráfico es la disciplina que organiza imágenes, tipografías y colores para comunicar algo con claridad. No se trata solo de que algo quede bonito: un buen logotipo se reconoce de un vistazo, un buen folleto se entiende en segundos y un buen envase destaca en un lineal lleno de productos. Para una empresa, el diseño es lo que convierte una idea o una oferta en algo que el cliente entiende y recuerda.
Logotipo, paleta de colores, tipografías, estilo de imágenes y normas de uso, recogidos en un manual de marca. Es la base de toda la comunicación posterior y la pieza que más tiempo de reflexión requiere.
Catálogos, revistas, memorias anuales, libros, cartas de restaurante y dosieres. Implica maquetar mucha información de forma ordenada y legible.
Folletos, carteles, flyers, anuncios en prensa, materiales para ferias y expositores.
Diseño de envases, cajas y etiquetas, teniendo en cuenta la forma del producto, los materiales y la información obligatoria que debe aparecer.
Piezas para redes sociales, banners, presentaciones, plantillas de correo y recursos gráficos para la web.
Dibujos a medida, mascotas de marca, mapas o gráficos que explican procesos o datos de forma visual.
Un buen resultado empieza por un buen briefing. Antes de hablar con el diseñador, intenta responder a estas preguntas:
El diseñador es autor de su obra y, por tanto, tiene derechos sobre ella. Lo que el cliente adquiere es el derecho a usarla en los términos que se pacten: para qué medios, en qué territorio, durante cuánto tiempo y con o sin exclusividad. En una identidad corporativa lo habitual es una cesión amplia y exclusiva, pero conviene dejarlo por escrito. Así evitas problemas si quieres registrar la marca o encargar adaptaciones a otro profesional en el futuro.
El coste depende del tipo de pieza, de su complejidad y extensión, del número de propuestas y rondas de cambios, de la investigación previa necesaria, de la experiencia del profesional, de la cesión de derechos, de la urgencia y de si incluye fotografía, ilustración o licencias de imágenes y tipografías. Un logotipo con estudio de marca y manual no es comparable con un diseño rápido sobre una plantilla.
Un mismo diseño se prepara de forma distinta según su destino. Para imprimir, el archivo debe tener la resolución adecuada, el modo de color de imprenta, márgenes de sangrado y textos convertidos o fuentes incrustadas. Para pantalla, importan el tamaño en píxeles, el peso del archivo y la legibilidad en móviles. Pide al diseñador que te entregue cada versión preparada para su uso y no reutilices un archivo de redes sociales para imprimir un cartel.
Pedir un logotipo «moderno y elegante» sin más información. Decidir en comité con demasiadas opiniones a la vez. Usar el logotipo con colores y proporciones distintas en cada soporte. Encargar el diseño sin pensar en cómo se imprimirá o en qué tamaño se verá. No conservar los archivos originales. Y elegir solo por precio sin revisar el portfolio.
Una vez listo el diseño, el siguiente paso suele ser una de las imprentas del directorio para folletos, tarjetas o catálogos. Si el diseño va a la fachada, al escaparate o a la furgoneta, necesitarás una empresa de rótulos. Otros proveedores para tu negocio están agrupados en servicios a empresas.
Si te dedicas al diseño gráfico, puedes publicar gratis tu ficha en MyDirectory y mostrar tu trabajo a empresas de tu provincia que buscan diseñador.
Para saber más: Qué es la identidad corporativa y qué incluye un manual de marca