Una negligencia médica es una actuación sanitaria que se aparta de las pautas que la ciencia médica considera correctas en ese momento, conocidas como lex artis, y que causa un daño al paciente. No basta con que el resultado sea malo: la medicina no puede garantizar la curación, y hay complicaciones que pueden aparecer aunque el profesional actúe correctamente. La clave está en demostrar que hubo un error evitable y que ese error provocó el daño.

Este artículo ofrece información general y no sustituye la valoración de un profesional. Si sospechas que has sufrido un daño por una mala praxis, consulta con abogados de negligencias médicas, que normalmente trabajan junto a peritos médicos para analizar el caso.

Qué elementos tiene que haber

Para que se pueda reclamar con opciones, en general deben concurrir tres elementos:

  1. Una actuación incorrecta: un diagnóstico erróneo o tardío, un tratamiento inadecuado, un fallo en una intervención, una falta de seguimiento o de información.
  2. Un daño real: lesiones, secuelas, agravamiento de la enfermedad, pérdida de oportunidades de tratamiento o fallecimiento.
  3. Una relación de causa entre ambos: que el daño se deba a esa actuación y no a la evolución natural de la enfermedad o a un riesgo inevitable.

El tercer punto suele ser el más difícil de probar y es donde el informe pericial resulta decisivo.

Negligencia frente a complicación

Muchas intervenciones tienen riesgos conocidos que pueden materializarse aunque todo se haya hecho bien. Una infección tras una cirugía o una reacción adversa a un medicamento no son, por sí solas, negligencias. Se convierten en un posible caso de mala praxis si, por ejemplo, no se tomaron las medidas de prevención adecuadas, no se detectó a tiempo la complicación o no se trató correctamente una vez aparecida.

Situación Puede ser complicación Puede ser negligencia
Infección posoperatoria Si se aplicaron los protocolos y se trató a tiempo Si se omitieron medidas o se ignoraron síntomas
Diagnóstico tardío Si los síntomas eran inespecíficos Si se pasaron por alto signos o pruebas indicadas
Secuela tras una intervención Si era un riesgo informado e inevitable Si se debió a un error técnico

El consentimiento informado

Antes de una intervención o de un tratamiento con riesgos, el paciente tiene derecho a recibir información comprensible sobre en qué consiste, sus riesgos, sus alternativas y sus consecuencias. En muchos casos ese consentimiento debe constar por escrito. Si no se informó adecuadamente de un riesgo que después se produjo, puede existir responsabilidad aunque la técnica fuera correcta, porque se privó al paciente de decidir con conocimiento.

Casos frecuentes de reclamación

  • Errores o retrasos de diagnóstico, por ejemplo en tumores, infartos o ictus.
  • Complicaciones en el parto con daños para la madre o el bebé.
  • Errores quirúrgicos o lesiones de estructuras cercanas a la zona operada.
  • Errores de medicación o de dosis.
  • Infecciones hospitalarias mal prevenidas o mal tratadas.
  • Tratamientos estéticos o dentales con resultados dañinos.
  • Altas prematuras en urgencias.

Sanidad pública o privada: cambia la vía

Si el daño se produjo en la sanidad pública, lo habitual es presentar una reclamación de responsabilidad patrimonial ante la administración sanitaria responsable, y si se desestima, acudir a la jurisdicción contencioso-administrativa. Si ocurrió en un centro privado, la reclamación suele dirigirse contra el profesional, la clínica o su aseguradora por la vía civil. En casos muy graves puede plantearse además la vía penal.

Los plazos para reclamar son limitados y su cómputo suele empezar cuando se conocen las secuelas definitivas o se produce la curación, por lo que conviene no dejar pasar el tiempo.

Señales que pueden hacerte sospechar

No existe una lista cerrada, pero hay situaciones que justifican, al menos, pedir una segunda opinión y revisar la documentación:

  • Te dieron el alta y volviste a urgencias poco después con un cuadro más grave.
  • Otro médico te dice que la enfermedad debería haberse detectado antes con las pruebas disponibles.
  • Tras una intervención aparece una lesión en una zona que no tenía relación con la operación.
  • Nadie te explicó los riesgos de un tratamiento que acabó causándote un daño.
  • La historia clínica tiene lagunas, contradicciones o no recoge síntomas que comunicaste.
  • Se te administró un medicamento al que habías advertido que eras alérgico.

Ninguna de estas señales prueba por sí sola una negligencia, pero sí indica que tiene sentido que un especialista valore lo ocurrido con objetividad. Pedir una segunda opinión médica, además, puede ayudarte a recibir el tratamiento adecuado cuanto antes, que es siempre lo primero.

Qué pruebas conviene reunir

La prueba documental es la base de cualquier reclamación. Tienes derecho a acceder a tu historia clínica, y conviene solicitarla por escrito cuanto antes.

  • Historia clínica completa, incluidos informes de urgencias, pruebas e imágenes.
  • Consentimientos informados firmados.
  • Informes de otros médicos que te hayan atendido después.
  • Facturas de tratamientos, rehabilitación o desplazamientos.
  • Un relato cronológico escrito con fechas, síntomas y conversaciones relevantes.
  • Datos de testigos, como familiares que te acompañaron.

Con esa documentación, un perito médico podrá valorar si hubo desviación de la lex artis. Si el caso termina en juicio, puede ser necesaria la intervención de procuradores.

Preguntas frecuentes

¿Puedo reclamar si firmé el consentimiento informado?

Sí. Firmar el consentimiento no exime al profesional de actuar correctamente. Solo cubre los riesgos informados que se produzcan pese a una actuación adecuada.

¿Cómo pido mi historia clínica?

Mediante una solicitud por escrito al centro sanitario o al servicio de salud correspondiente. Es un derecho del paciente y, en caso de fallecimiento, en determinadas condiciones también pueden pedirla sus familiares.

¿Necesito un perito médico?

En la práctica casi siempre. El informe pericial explica técnicamente si hubo error y si este causó el daño, y es una de las pruebas que más peso tiene.

¿Qué hago si sigo en tratamiento?

Prioriza tu salud y sigue las indicaciones médicas. Mientras tanto, guarda toda la documentación y consulta con un abogado para conocer los plazos aplicables a tu caso.

Si crees que has sufrido una mala praxis, encuentra abogados de negligencias médicas cerca de ti para que estudien tu historia clínica.

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