No. La medicina no puede asegurar la curación y algunos tratamientos tienen riesgos conocidos aunque se hagan correctamente. Hay negligencia cuando la actuación no se ajusta a lo que exige la buena práctica médica en esas circunstancias, o cuando no se informó adecuadamente de los riesgos. Determinarlo requiere estudiar la historia clínica con un perito médico, y eso es lo primero que hará un abogado especializado.
Tienes derecho a acceder a tu historia clínica y a obtener copia. Se solicita por escrito al centro sanitario o al servicio de salud, normalmente a través del servicio de atención al paciente, identificándote y especificando qué documentos quieres. Si se trata de un familiar fallecido, sus allegados pueden solicitarla en los términos que prevé la ley. Guarda el justificante de la solicitud.
En la sanidad pública, la reclamación de responsabilidad patrimonial debe presentarse, con carácter general, en el plazo de un año desde que se produjo el daño o, si hay lesiones físicas o psíquicas, desde la curación o la determinación del alcance de las secuelas. En la sanidad privada los plazos y la vía son distintos. Consulta pronto con un abogado para no perder el plazo.
Solo en casos concretos, cuando la imprudencia es grave y puede constituir un delito. En la mayoría de las negligencias la vía adecuada es la reclamación administrativa o civil, orientada a obtener una indemnización. La vía penal tiene implicaciones importantes y su elección debe valorarse con un abogado después de analizar la historia clínica y el informe pericial.
El consentimiento informado acredita que se te explicaron los riesgos de una intervención, pero no ampara una mala praxis: si el daño se produjo por una actuación incorrecta, puede reclamarse igualmente. Por otro lado, si no se te informó de un riesgo que finalmente se produjo, eso mismo puede ser motivo de reclamación. Lleva una copia del documento firmado a la consulta con el abogado.
Cuando una atención sanitaria produce un daño que no debería haberse producido, el paciente o sus familiares pueden tener derecho a una indemnización. El abogado de negligencias médicas estudia el caso con apoyo de peritos médicos, determina si hubo una actuación contraria a la buena práctica o un fallo en la información al paciente, y dirige la reclamación por la vía que corresponda. Es una especialidad exigente dentro de la categoría de abogados, porque combina derecho y conocimiento médico.
Esta guía ofrece información general y no constituye consejo médico ni jurídico. Ante una sospecha de negligencia, consulta con un abogado colegiado y, para tu salud, sigue siempre las indicaciones de tus profesionales sanitarios.
La reclamación se dirige contra la administración sanitaria mediante un procedimiento de responsabilidad patrimonial. Primero se presenta ante el servicio de salud y, si se desestima o no se responde, puede acudirse a la jurisdicción contencioso-administrativa.
La reclamación se dirige contra el profesional, la clínica o su aseguradora, normalmente por la vía civil. Si la asistencia se prestó a través de una aseguradora de salud, también puede entrar en juego su responsabilidad.
Reservada a imprudencias graves que puedan constituir delito. No es la vía habitual y debe valorarse con cuidado.
Casi ninguna reclamación prospera sin un informe pericial médico. Un especialista independiente analiza la historia clínica, compara lo que se hizo con lo que exige la buena práctica y valora el daño y las secuelas. A la vista de ese informe, el abogado puede decidir si merece la pena reclamar. Muchos despachos especializados hacen un estudio previo de viabilidad antes de comprometerte a iniciar el procedimiento.
La complejidad médica del caso, el número de especialidades implicadas, el coste de los informes periciales, la vía elegida, si hay acuerdo o juicio, y los recursos. Algunos despachos combinan una parte fija para el estudio inicial con otra variable según el resultado. Pregunta también por el riesgo de condena en costas si la reclamación no prospera.
Historia clínica, informes de alta, pruebas diagnósticas, consentimientos firmados, recetas, facturas de tratamientos privados posteriores, bajas laborales y cualquier comunicación con el centro. Anota también una cronología con fechas y nombres de los profesionales que te atendieron. Si el daño ha provocado una baja prolongada o una incapacidad, quizá debas consultar además a un abogado laboralista por las prestaciones.
Cuando la negligencia ha causado el fallecimiento del paciente, sus familiares cercanos pueden reclamar la indemnización por los perjuicios que ellos mismos sufren. Además del dolor de la pérdida, hay que gestionar trámites y plazos, por lo que conviene delegar en un abogado la obtención de la historia clínica y el estudio pericial. Pregunta también si la persona fallecida tenía algún seguro con cobertura de defensa jurídica que pueda asumir parte de los costes.
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Para saber más: Qué es una negligencia médica y cómo saber si la has sufrido