El plazo para impugnar un despido es muy corto: veinte días hábiles desde la fecha de efectos, y es un plazo de caducidad, que no se amplía. Dentro de ese plazo hay que presentar la papeleta de conciliación ante el servicio de mediación de tu comunidad autónoma. Contacta con un abogado laboralista en cuanto recibas la carta de despido, sin esperar.
Puedes firmarla indicando que la recibes pero no estás conforme, por ejemplo con la expresión no conforme junto a tu firma y la fecha. Firmar la recepción no significa aceptar el despido. Lo que debes revisar con más cuidado es el finiquito: no lo firmes como conforme sin haber comprobado las cantidades o sin consultar antes con un abogado.
En la jurisdicción social, en primera instancia, por regla general no hay condena en costas al trabajador aunque pierda, salvo mala fe o temeridad. Sí tendrás que pagar a tu propio abogado según lo pactado. Algunos laboralistas cobran una parte fija y otra en función del resultado. Pide que lo reflejen en la hoja de encargo.
En la mayoría de reclamaciones laborales, antes de ir al juzgado hay que intentar un acuerdo con la empresa ante el servicio administrativo de mediación y conciliación. Si se llega a un acuerdo, tiene fuerza ejecutiva. Si no, queda abierta la vía judicial. Hay excepciones, como algunas materias de Seguridad Social, en las que el paso previo es una reclamación administrativa.
Sí. En la jurisdicción social los graduados sociales colegiados pueden representar a trabajadores y empresas ante los juzgados de lo social, además de los abogados. Los sindicatos también ofrecen asesoría a sus afiliados. Para recursos ante tribunales superiores o asuntos que se mezclan con otras ramas del derecho, lo habitual es acudir a un abogado laboralista.
Un abogado laboralista se ocupa de las relaciones entre trabajadores y empresas: contratos, salarios, jornada, despidos, sanciones, prevención de riesgos y Seguridad Social. Puede defender al trabajador que reclama sus derechos o asesorar a la empresa para cumplir la normativa y gestionar conflictos. Es una de las especialidades más consultadas dentro de la categoría de abogados, en parte porque los plazos laborales son muy cortos y conviene actuar rápido.
La información de esta página es general. Ante un caso concreto, consulta con un abogado colegiado.
En el ámbito laboral hay plazos muy breves. El despido y algunas sanciones se impugnan en veinte días hábiles; otras acciones tienen plazos distintos, algunos también cortos. Si dejas pasar el plazo, puedes perder la posibilidad de reclamar aunque tengas razón. Por eso, ante una carta de despido, una sanción o un cambio de condiciones, pide asesoramiento cuanto antes.
El tipo de asunto, la cuantía reclamada, si se resuelve en conciliación o llega a juicio, la necesidad de pruebas periciales, como informes médicos en incapacidades, y los recursos. En reclamaciones de trabajadores es frecuente un pacto con una parte variable ligada a lo que se obtenga.
Un accidente laboral in itinere puede implicar también a la aseguradora de un vehículo, y en ese caso puede intervenir un abogado de accidentes de tráfico. Si el problema laboral deriva en deudas que no puedes afrontar, existe la vía de la segunda oportunidad.
Cuando una empresa entra en concurso de acreedores o desaparece sin abonar salarios e indemnizaciones, los trabajadores pueden tener que reclamar en el procedimiento concursal o, en determinados supuestos y con límites, ante el Fondo de Garantía Salarial. Son trámites con requisitos y documentación específicos, en los que se suele necesitar una sentencia o un acta de conciliación que reconozca la deuda. Un abogado laboralista te dirá en qué orden actuar para no perder opciones de cobro.
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Para saber más: Despido procedente, improcedente o nulo: diferencias y qué hacer