Blanco & Martín Abogados
Defensa jurídica con criterio, rigor y confianza
No es obligatorio, porque la constitución se formaliza ante notario e incluso hay vías telemáticas. Pero un abogado mercantilista te ayuda a elegir la forma jurídica, a redactar unos estatutos adaptados a tu negocio en lugar de un modelo genérico y, si hay varios socios, a preparar un pacto de socios. Lo que se decide al principio evita muchos conflictos después.
Es un acuerdo privado entre los socios que regula aspectos que los estatutos no suelen tratar con detalle: aportaciones de trabajo, salida de un socio, valoración de participaciones, derechos de arrastre y acompañamiento, no competencia o reparto de funciones. Firmarlo al empezar, cuando hay buena sintonía, es mucho más fácil que negociarlo cuando surge un conflicto.
En principio, en una sociedad de capital los socios no responden personalmente de las deudas sociales. Pero los administradores pueden responder si incumplen determinados deberes, por ejemplo no promover la disolución o el concurso cuando la ley lo exige, o si causan daños por actuaciones negligentes. Las garantías personales firmadas con bancos también comprometen tu patrimonio. Consulta a un abogado si la empresa tiene problemas.
Empieza por un requerimiento formal de pago por escrito y, si no da resultado, valora con un abogado la vía judicial más adecuada, como el proceso monitorio, que es rápido cuando el deudor no se opone. Si el cliente es una empresa en dificultades, conviene actuar pronto. Revisa también si el contrato prevé intereses de demora o una cláusula penal.
La ley obliga al deudor a solicitar el concurso dentro de un plazo desde que conoce o debería conocer que está en insolvencia, es decir, que no puede cumplir regularmente sus obligaciones. Antes existen herramientas preconcursales para negociar con los acreedores. Si tu empresa tiene problemas de liquidez persistentes, consulta con un abogado mercantilista cuanto antes.
El derecho mercantil regula la actividad de las empresas: cómo se constituyen, cómo se gobiernan, cómo contratan entre sí, cómo se compran y venden y qué ocurre cuando no pueden pagar. El abogado mercantilista acompaña a empresas, autónomos y emprendedores en todas esas fases, tanto para prevenir problemas con buenos contratos como para resolverlos cuando surgen. Es una de las especialidades de la categoría de abogados más vinculadas al día a día de los negocios.
Esta página es informativa y no sustituye el asesoramiento de un abogado sobre tu empresa.
Elección de la forma jurídica, redacción de estatutos, pactos de socios, ampliaciones de capital, entrada de inversores, transformaciones, fusiones y escisiones. Muchas de estas operaciones se formalizan ante notario y se inscriben en el Registro Mercantil.
Convocatoria y celebración de juntas, actas, órganos de administración, retribución de administradores y deberes legales de estos.
Distribución, agencia, franquicia, suministro, prestación de servicios, licencias, confidencialidad y contratos con proveedores tecnológicos.
Revisión legal previa de la empresa objetivo, negociación, contrato de compraventa de participaciones o de activos y garantías.
Impugnación de acuerdos, defensa de socios minoritarios, separación y exclusión de socios, acciones de responsabilidad contra administradores.
Reclamaciones de facturas impagadas, incumplimientos de contrato y competencia desleal.
Negociación con acreedores, planes de reestructuración y concurso de acreedores. Para personas físicas, incluidos autónomos, existe además la vía de la segunda oportunidad.
Registro y defensa de marcas y nombres comerciales, y contratos de cesión o licencia.
La complejidad y el valor de la operación, el número de partes y documentos, la urgencia, el volumen de revisión previa, como en una compraventa de empresa, y si el asunto es preventivo o contencioso. Muchas empresas contratan una iguala para consultas recurrentes y presupuestan aparte las operaciones extraordinarias. A los honorarios se suman los gastos de notaría y registro.
En derecho mercantil, lo que se invierte en prevenir suele ahorrar mucho más en conflictos. Revisar un contrato antes de firmarlo, dejar por escrito los acuerdos entre socios y llevar al día los libros y las actas de la sociedad son tareas sencillas que facilitan cualquier operación futura, desde pedir financiación hasta vender la empresa. Para formalizar muchas de estas decisiones necesitarás además pasar por una de las notarías de tu zona.
Muchas pymes españolas son empresas familiares, y uno de sus momentos más delicados es el paso de una generación a otra. Un abogado mercantilista puede ayudar a ordenar ese relevo: protocolo familiar con reglas sobre quién trabaja en la empresa y en qué condiciones, reparto del capital entre herederos que trabajan en el negocio y los que no, mecanismos para comprar la parte de quien quiere salir y coordinación con el testamento de los fundadores. Abordarlo con tiempo, y no tras un fallecimiento o un conflicto, protege tanto la empresa como las relaciones familiares. Suele requerir trabajo conjunto con el asesor fiscal y, en lo sucesorio, con un especialista en herencias.
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Para saber más: Autónomo o sociedad limitada: diferencias para elegir bien