Muchas fachadas construidas hace décadas tienen dos hojas de ladrillo con un hueco de aire entre ellas. El insuflado consiste en hacer pequeños taladros en la pared, normalmente por el interior o por la fachada, e introducir con máquina un material aislante, como lana mineral, celulosa o perlas de poliestireno, que rellena esa cámara. Es una obra rápida y poco invasiva, siempre que la cámara exista y esté libre.
Por fuera se cubre toda la fachada de forma continua, se eliminan mejor los puentes térmicos y no se pierde superficie interior, pero en un edificio de pisos requiere acuerdo de la comunidad y en algunos casos licencia. Por dentro se puede hacer vivienda a vivienda, aunque resta algo de espacio y deja puentes térmicos en los frentes de forjado. La elección depende del edificio y de quién decide.
Puede mejorarla, porque la calificación tiene en cuenta la envolvente térmica, además de las instalaciones. Tras una mejora relevante, un técnico certificador puede emitir un nuevo certificado de eficiencia energética, que es el documento exigido para vender o alquilar una vivienda. Algunas ayudas públicas de rehabilitación energética exigen precisamente acreditar una mejora mediante certificados antes y después.
Algunos materiales, como las lanas minerales, aportan mejora acústica además de térmica, especialmente en trasdosados con montantes y placas. Otros, como ciertas espumas rígidas, aíslan bien del frío pero aportan poco frente al ruido. Si buscas ambas cosas, coméntalo al pedir presupuesto para que propongan un sistema que funcione en los dos aspectos.
Un aislamiento mal diseñado puede trasladar el punto donde se condensa el vapor al interior del muro, sobre todo si falta una barrera o freno de vapor donde se necesita o si se combinan materiales poco adecuados. Un instalador con experiencia estudia la composición del muro y el clima para evitarlo. Bien resuelto, el aislamiento reduce las condensaciones superficiales y el moho.
Gran parte del parque de viviendas en España se construyó con poco o ningún aislamiento. En invierno, el calor de la calefacción se escapa por muros, techos y ventanas; en verano, el calor exterior entra con la misma facilidad. Aislar la envolvente es una de las mejoras con más efecto sobre el confort y el consumo energético, y además elimina paredes frías donde se forma moho. Pero no todas las soluciones sirven para todos los edificios, y elegir bien dónde y cómo aislar es tan importante como el material.
Aislamiento bajo el forjado en garajes o porches, o sobre el forjado antes de colocar el pavimento en una reforma.
Al comparar, fíjate en la conductividad térmica y en el espesor: lo que importa es la resistencia térmica final del conjunto, no solo el tipo de producto.
Los trabajos interiores suelen tramitarse como obra menor, mientras que el aislamiento por el exterior de un edificio modifica la fachada y puede requerir licencia y acuerdo de la comunidad de propietarios. Con frecuencia hay convocatorias de ayudas para la rehabilitación energética gestionadas por las comunidades autónomas; suelen exigir certificados energéticos antes y después de la obra y, en algunos casos, solicitar la ayuda antes de empezar.
Si el presupuesto no permite aislar toda la vivienda a la vez, conviene empezar por donde la mejora es mayor en relación con el coste. En casas unifamiliares y últimos pisos suele ser la cubierta o el desván; en viviendas con fachadas de doble hoja, el insuflado de la cámara; y en casi todos los casos, sellar infiltraciones de aire en ventanas y cajas de persiana. Un técnico o una empresa con experiencia puede ayudarte a ordenar las actuaciones para que cada fase sea compatible con las siguientes.
La superficie, la solución elegida, el material y su espesor, el acceso, la necesidad de andamios en fachada, los acabados que haya que reponer y los honorarios técnicos si hay proyecto. Más empresas en el sector de tejados, impermeabilización y humedades.
Si tu empresa se dedica al aislamiento térmico, puedes publicar su ficha gratis en MyDirectory.
Para saber más: Tipos de aislamiento térmico para casas: materiales y dónde usarlos