Sí, si la ha hecho una sociedad de tasación homologada e inscrita en el registro del Banco de España y la tasación está vigente. La entidad no puede obligarte a usar una tasadora concreta, aunque sí puede revisar el informe. Antes de encargarla, pregunta al banco qué requisitos de vigencia y finalidad necesita para no tener que repetirla.
El precio lo pactan comprador y vendedor según el mercado y su interés en cerrar la operación. La tasación hipotecaria sigue una metodología prudente y reglada que busca un valor sostenible en el tiempo, por eso a veces queda por debajo. Si la diferencia es grande, revisa con el tasador los datos usados: superficie, estado y comparables.
La tasación para un préstamo hipotecario la paga normalmente el solicitante del préstamo, aunque algunas entidades la asumen como parte de su oferta comercial. Pregunta al banco antes de encargarla y pide que conste por escrito. Si la operación finalmente no se firma, el coste de la tasación ya realizada no suele recuperarse.
Puede servir como apoyo. Si no estás de acuerdo con el valor que la administración ha fijado a efectos de un impuesto, existen procedimientos de revisión en los que un informe de valoración bien fundamentado es útil. Los plazos y requisitos son estrictos, así que consulta con un asesor fiscal o un abogado antes de presentar nada.
Para una tasación hipotecaria es obligatoria la visita al interior del inmueble. El tasador comprueba superficie, estado de conservación, calidades y distribución, y hace fotos. En otras valoraciones informativas puede haber métodos sin visita, pero su precisión es menor. Prepara la vivienda para que todas las estancias estén accesibles.
Un tasador determina el valor de un inmueble aplicando métodos técnicos: compara con ventas de inmuebles similares en la zona, analiza el coste de construirlo de nuevo, estima las rentas que podría generar o, en terrenos y promociones, calcula su valor según lo que se puede edificar. El resultado es un informe con un valor justificado y los datos que lo sustentan.
No todas las tasaciones son iguales. Una tasación para un préstamo hipotecario debe hacerla una sociedad de tasación homologada y seguir una metodología regulada. Otras valoraciones, como las que se usan en una herencia o para tomar una decisión de venta, pueden hacerlas técnicos independientes con titulación adecuada. Esta categoría forma parte del sector de arquitectura e ingeniería.
El banco necesita conocer el valor de la garantía para decidir cuánto presta. Es la tasación más común y la que tiene requisitos más estrictos.
Sirve para repartir los bienes entre herederos de forma equilibrada y para fundamentar el valor declarado en los impuestos.
Cuando una parte se queda con la vivienda y compensa a la otra, un valor objetivo evita discusiones.
Antes de poner precio a una vivienda o de hacer una oferta, una valoración profesional ayuda a negociar con argumentos.
Son conceptos distintos. El valor de mercado es el precio probable de venta en condiciones normales. El valor de tasación hipotecaria se calcula con criterios prudentes y puede quedar por debajo. El valor catastral lo fija la administración para fines fiscales y no pretende reflejar el precio de venta. En muchos impuestos se usa también un valor de referencia que publica el Catastro. Saber cuál necesitas evita encargar el informe equivocado.
El tipo de inmueble, su superficie, la finalidad del informe, la complejidad urbanística o registral, la ubicación y la urgencia. Valorar una vivienda estándar es más sencillo que valorar un edificio entero, una finca rústica con construcciones o un suelo pendiente de desarrollo.
Las reformas no legalizadas, las diferencias de superficie entre Registro, Catastro y realidad o las ampliaciones sin licencia pueden afectar al valor que el tasador puede asignar. Si sospechas que existe algún problema, conviene resolverlo antes; un topógrafo puede medir la finca si la superficie es dudosa.
No te quedes solo con la cifra final. Revisa la superficie que ha considerado el tasador y compárala con la de tu escritura y el Catastro, comprueba que el estado de conservación y las calidades descritas se corresponden con la realidad y mira los testigos de mercado que ha usado: deberían ser inmuebles parecidos y cercanos. Lee también los condicionantes y advertencias, porque a veces el valor depende de que se resuelva una cuestión registral o urbanística. Si detectas un error de hecho, como una superficie mal tomada o una reforma reciente que no aparece, comunícalo por escrito a la tasadora con la documentación que lo acredite y pide que lo revise.
Si trabajas como tasador o diriges una sociedad de tasación, puedes publicar tu ficha gratis en MyDirectory e indicar los tipos de valoración que realizas.
Para saber más: Tasación de vivienda: qué es, para qué sirve y cómo se hace