El perito de parte lo contratas tú, o tu abogado, para que elabore un informe que apoye tu reclamación; se aporta con la demanda o la contestación. El perito judicial lo designa el juzgado, normalmente a partir de listas que facilitan los colegios profesionales, cuando una parte lo solicita. Los dos deben actuar con objetividad, y ambos pueden ser llamados a explicar su informe en el juicio.
Sí. Si no estás de acuerdo con la valoración del perito de tu compañía, puedes encargar un informe a un perito independiente. Muchas pólizas prevén un procedimiento para que, si hay discrepancia, intervengan ambos peritos e incluso un tercero. Revisa las condiciones de tu póliza y guarda toda la comunicación con la aseguradora por escrito.
Si el daño empeora o es peligroso, como una fuga de agua activa o un elemento que puede caer, puedes tomar medidas urgentes para limitarlo. Antes de tocar nada, haz fotos y vídeos con fecha, conserva las piezas dañadas si puedes y comunica el siniestro a tu seguro. Deja la reparación definitiva para después de la visita pericial, salvo que sea imprescindible.
Depende de la complejidad del caso, de si hacen falta catas, ensayos o mediciones, y de la documentación disponible. Un informe sobre un daño concreto puede estar en poco tiempo, mientras que una patología compleja en un edificio requiere más. Si tienes un plazo judicial, díselo al perito al primer contacto para que confirme si puede cumplirlo.
Si el informe se discute, es habitual que el juez cite al perito para ratificarlo y responder a las preguntas de las partes. Esa asistencia suele presupuestarse aparte del informe. Pregunta antes de contratar si incluye la ratificación y qué ocurre si el juicio se suspende y hay que volver otro día.
Un perito es un profesional con conocimientos técnicos en una materia que analiza un hecho, determina sus causas y lo explica en un informe que pueda entender quien tiene que decidir: un juez, una aseguradora, un administrador o las partes de un conflicto. Su valor está en aportar una opinión técnica fundada, con datos, fotos, mediciones y razonamientos, allí donde hay dudas o desacuerdo.
En el ámbito del sector de arquitectura e ingeniería, los peritajes más habituales tienen que ver con edificios, instalaciones y valoraciones de daños. Hay también peritos en otras materias, como accidentes de tráfico, informática, caligrafía o medicina, cada uno con su propia titulación.
Lo contratas tú para documentar tu posición. Su informe se presenta en el procedimiento o se usa en una negociación. Aunque lo pagues tú, debe ser objetivo: un informe parcial pierde fuerza ante el juez.
Lo nombra el juzgado. Las partes pueden proponer qué cuestiones debe analizar y hacerle preguntas en el juicio. Sus honorarios se reparten o los adelanta quien solicita la prueba, según el caso.
Trabaja por encargo de la compañía para valorar el siniestro. Si no estás de acuerdo con su conclusión, puedes recurrir a un perito independiente.
La complejidad técnica, el volumen de documentación que revisar, el número de visitas, la necesidad de catas, ensayos de laboratorio o medios auxiliares, la urgencia, la valoración económica de las reparaciones y la asistencia al juicio. Pide un presupuesto que separe el informe de la ratificación.
Reúne contratos, presupuestos, facturas, planos, comunicaciones con la otra parte o con la aseguradora y fotos fechadas desde que apareció el problema. Haz una cronología breve de lo ocurrido. Si ya tienes abogado, conviene que hable con el perito para fijar exactamente qué preguntas debe responder el informe. Y si lo que necesitas es una valoración de mercado de un inmueble, quizá te encaje mejor un tasador.
Un buen perito te dirá también cuándo no merece la pena seguir adelante, porque las pruebas no son suficientes o el coste supera lo que se puede reclamar.
Si tienes un gabinete pericial o trabajas como perito, puedes crear tu ficha gratis en MyDirectory e indicar tus especialidades.
Para saber más: Qué es un informe pericial y cuándo lo necesitas