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Tu seguro de salud Adeslas, a tu medida
En la práctica muchas empresas hacen las dos cosas. La gestoría se asocia más a la tramitación: transferencias de vehículos, altas, certificados o presentación de documentos ante la Administración. La asesoría pone el foco en el consejo profesional: cómo tributar, qué contrato usar o cómo organizar la contabilidad. Antes de contratar, pregunta qué servicios incluye exactamente la cuota y cuáles se cobran aparte.
Sí. Lo habitual es comunicarlo con antelación a la asesoría actual y pedirle que entregue la documentación: libros contables, declaraciones presentadas, expedientes laborales y certificados digitales o apoderamientos si los gestionaba. Revisa el contrato por si fija un plazo de preaviso. Conviene hacer el cambio después de cerrar un trimestre fiscal para que la nueva asesoría empiece con los datos cuadrados.
Depende de tu caso. Para un autónomo con pocas facturas y actividad sencilla, una asesoría que trabaje a distancia puede ser suficiente. Si tienes trabajadores, inspecciones abiertas, inmuebles o operaciones poco habituales, suele compensar poder reunirte con tu asesor. Pregunta siempre quién llevará tu expediente y cómo se comunica contigo: correo, teléfono o cita.
Lleva tu DNI o NIE, las últimas declaraciones de impuestos presentadas, el alta en Hacienda y en la Seguridad Social si eres autónomo, escrituras y estatutos si es una sociedad, contratos de trabajo vigentes y cualquier notificación pendiente de la Administración. Con esa información el profesional puede valorar tu situación y darte un presupuesto ajustado.
La obligación tributaria es del contribuyente, así que Hacienda se dirigirá a ti. Después, si el error se debe a la asesoría, podrás reclamarle según lo pactado. Por eso es importante tener un contrato o una hoja de encargo por escrito y preguntar si el despacho tiene un seguro de responsabilidad civil profesional que cubra este tipo de fallos.
Bajo el nombre de asesorías y despachos se agrupan los profesionales que ayudan a particulares, autónomos, empresas y comunidades de propietarios a cumplir sus obligaciones administrativas, fiscales, laborales y contables, y a tomar decisiones económicas con información. No es un oficio único: es un conjunto de especialidades que a menudo conviven en el mismo despacho, pero que conviene distinguir para saber a quién llamar en cada momento.
En este sector de MyDirectory encontrarás desde la gestoría de barrio que tramita la transferencia de un coche hasta firmas que auditan las cuentas anuales de una sociedad. Esta guía te ayuda a orientarte entre ellas.
Las gestorías se ocupan de trámites ante la Administración: Tráfico, Hacienda, Seguridad Social, registros o ayuntamientos. Son el punto de entrada habitual para particulares que no quieren perder una mañana en una ventanilla o que no se manejan con la sede electrónica.
Las asesorías fiscales preparan y presentan impuestos (IRPF, IVA, Impuesto sobre Sociedades, sucesiones y donaciones) y, sobre todo, planifican: te explican qué opciones legales tienes para tributar y qué consecuencias tiene cada decisión, como pasar de autónomo a sociedad o vender un inmueble.
Gestionan nóminas, seguros sociales, contratos, altas y bajas de trabajadores, finiquitos y la relación con la Seguridad Social. Son imprescindibles en cuanto contratas a la primera persona.
Llevan los libros contables, preparan las cuentas anuales y te dan información para controlar la rentabilidad del negocio. Muchas pymes combinan contable y fiscal en el mismo proveedor.
Ayudan a planificar ahorro, inversión, jubilación o financiación. Es un ámbito regulado: quien presta asesoramiento en inversiones debe estar autorizado por la CNMV, ya sea directamente o como agente de una entidad autorizada.
La administración de fincas se encarga de la gestión económica y administrativa de comunidades de propietarios: cuotas, juntas, actas, proveedores, seguros del edificio y morosidad.
Aquí entran tanto las agencias que venden pólizas de una o varias aseguradoras como los corredores de seguros, que por ley deben ofrecer un asesoramiento independiente y comparar entre distintas compañías.
Las auditorías revisan cuentas y procesos con independencia; las de cuentas solo pueden realizarlas auditores inscritos en el Registro Oficial de Auditores de Cuentas. Los consultores de protección de datos adaptan negocios al RGPD y a la normativa española de protección de datos.
Una forma práctica de decidir es pensar en el problema, no en el nombre del despacho:
Si tu necesidad mezcla varios frentes, como un autónomo que empieza a tener empleados, lo más cómodo suele ser un despacho multidisciplinar que concentre fiscal, laboral y contable.
Las tarifas varían mucho entre despachos y zonas, por lo que conviene comparar varios presupuestos. Los factores que más pesan son el volumen de facturas y apuntes contables, el número de trabajadores, la forma jurídica (autónomo o sociedad), el sector de actividad, la existencia de operaciones con el extranjero y el grado de urgencia. Un presupuesto barato que deja fuera los trámites que más vas a necesitar puede acabar saliendo caro.
Si tienes una gestoría, asesoría, administración de fincas, correduría o firma de auditoría, puedes publicar la ficha de tu empresa gratis en MyDirectory para que te encuentren clientes de tu zona.