GW Ingenieros | Ingeniería y construcción en El Salvador
Consultoría, diseño, supervisión y construcción de proyectos
Depende de la actividad, del tamaño del local y de lo que pida tu ayuntamiento. Para muchos comercios y oficinas basta una memoria o proyecto de actividad firmado por un técnico competente, que puede ser ingeniero o arquitecto. Si hay instalaciones importantes, como cocinas industriales, climatización potente o aforo elevado, suele intervenir un ingeniero. Pregunta primero en urbanismo qué documentación exigen.
El boletín, o certificado de instalación eléctrica, lo emite una empresa instaladora autorizada. El ingeniero entra cuando la instalación necesita proyecto técnico por su potencia o características, o cuando hay que dirigir su ejecución. En esos casos, el instalador emite su certificado y el ingeniero firma el proyecto y, si procede, el certificado de dirección de obra.
Como mínimo, la dirección y referencia catastral, planos o croquis del local o la nave, fotos del estado actual, la descripción de la actividad o la instalación que quieres y cualquier licencia o certificado anterior. Si existe una instalación previa, sus boletines y contratos de suministro ayudan a saber qué se puede aprovechar.
Puedes tener problemas con la compañía suministradora, con tu seguro en caso de siniestro y en una inspección de la administración. Un ingeniero puede revisar la instalación, indicar qué hay que adaptar a la normativa vigente y preparar la documentación para legalizarla ante el organismo de industria de tu comunidad autónoma.
La redacción del documento suele ser la parte rápida si tienes la información preparada. Lo que más alarga el proceso es la tramitación en el ayuntamiento, los requerimientos de subsanación y, en actividades sujetas a control ambiental, los informes de otros organismos. Pregunta al ingeniero por su experiencia con tu municipio para tener una idea realista.
Cuando un proyecto depende de cálculos, instalaciones o maquinaria, el técnico que lo firma suele ser un ingeniero. Diseña y dimensiona estructuras e instalaciones, redacta los proyectos que exige la administración, dirige su ejecución y certifica que lo instalado cumple la normativa. Hay muchas ramas, y no todas sirven para lo mismo: para un particular o una pyme lo útil es saber qué especialidad necesita.
Esta categoría forma parte del sector de arquitectura e ingeniería. Muchas ingenierías trabajan también con arquitectos y otros técnicos en proyectos compartidos.
Naves, talleres, proyectos de actividad, instalaciones eléctricas de media y baja tensión, climatización, ventilación, gas y protección contra incendios. Es la especialidad más habitual para abrir un negocio con instalaciones relevantes.
Urbanizaciones, viales, abastecimiento y saneamiento, muros, estructuras singulares y obras públicas. Para un particular aparece sobre todo en muros de contención o problemas de cimentación complejos.
Naves agrícolas y ganaderas, regadíos, industrias alimentarias y proyectos en suelo rústico.
Infraestructuras comunes de telecomunicaciones en edificios, redes de empresa y proyectos de radiocomunicación.
Refuerzos de forjados, aperturas de huecos en muros de carga, estructuras metálicas o informes sobre la capacidad de un edificio para soportar nuevas cargas, como una piscina en cubierta o maquinaria pesada.
Para la parte de tramitación municipal puede ayudarte también un especialista en licencias de obra y actividad.
Los honorarios los fija cada profesional. Pesan la superficie y la complejidad de la instalación, el número de especialidades que hay que integrar (electricidad, incendios, climatización), si se incluye la dirección de obra, la necesidad de mediciones o ensayos previos, el visado cuando es obligatorio y las tasas de la administración. Pide que te separen honorarios, visado y tasas para comparar ofertas.
Describe la actividad con detalle: horarios, aforo previsto, maquinaria, potencia aproximada, si habrá cocina o almacenamiento de productos. Cuanta más información des al principio, más ajustada será la propuesta y menos cambios habrá durante la tramitación. Guarda después todos los certificados: te los pedirán en inspecciones, al cambiar de titular o al vender el negocio.
Es habitual confundir estas fases. El proyecto es el documento que define la instalación o la actividad y se presenta para obtener el permiso. La dirección de obra consiste en supervisar que lo que se instala coincide con lo proyectado y resolver los cambios que surgen. La legalización es la presentación final ante el organismo competente, normalmente el área de industria de la comunidad autónoma o el ayuntamiento, con los certificados del instalador y del técnico. Algunas ingenierías ofrecen las tres fases y otras solo una. Si contratas solo el proyecto, alguien tendrá que asumir el resto, y conviene saberlo desde el principio para no encontrarte con que la instalación está terminada pero no puedes ponerla en servicio ni abrir el negocio.
Si eres ingeniero o diriges una ingeniería, puedes crear la ficha de tu empresa gratis en MyDirectory e indicar tus especialidades.
Para saber más: Arquitecto o ingeniero: quién puede firmar cada tipo de proyecto