MADRID REFORMA INTEGRAL
Comprometidos con cada detalle.
Una empresa de reformas trabaja sobre lo que ya existe: redistribuye, renueva baños y cocinas, cambia suelos o instalaciones. Una constructora está preparada para obra nueva, estructuras y proyectos de mayor tamaño, con medios propios y más personal. Muchas hacen ambas cosas, pero conviene preguntar qué tipo de obra hacen con más frecuencia y pedir ejemplos parecidos al tuyo.
Depende del alcance y del ayuntamiento. Los trabajos que no tocan estructura, fachada ni distribución suelen tramitarse como obra menor o con una declaración responsable, mientras que los que afectan a elementos estructurales o comunes requieren licencia de obra mayor y proyecto técnico. Consulta la normativa de tu municipio antes de empezar y pide a la empresa que te indique qué trámite corresponde.
Lo razonable es pedir al menos tres a empresas que hayan visitado el inmueble. Para poder compararlos, entrega a todas la misma descripción de trabajos y calidades. Un presupuesto mucho más barato que el resto suele dejar partidas fuera o usar materiales distintos, así que revisa qué incluye cada uno antes de fijarte solo en el total.
Normalmente la empresa contratada, que debe gestionarlos a través de un gestor autorizado de residuos de construcción y demolición. Si hace falta contenedor en la vía pública, suele necesitar permiso municipal de ocupación. Pide que el presupuesto indique expresamente si incluye contenedores, transporte y tasas de vertedero, porque es una partida que a veces se omite.
Un presupuesto detallado por partidas, con materiales, marcas o calidades equivalentes y mediciones; el plazo de inicio y de finalización; la forma de pago vinculada al avance de los trabajos; quién tramita licencias y permisos; y cómo se gestionarán los cambios que surjan durante la obra. Guarda también las facturas, porque las necesitarás para cualquier reclamación posterior.
Cuando hablamos de obras, solemos pensar en una sola figura, el albañil o la empresa de reformas. En la práctica, el sector reúne oficios y empresas muy distintos que se complementan: unos coordinan proyectos completos, otros dominan un material concreto y otros solo intervienen en una fase, como la demolición o la excavación. Saber a quién llamar en cada caso ahorra tiempo, evita sobrecostes por intermediarios innecesarios y te permite hablar con quien conoce el trabajo que necesitas.
Son las que más se contratan en vivienda. Una empresa de reformas integrales se ocupa de todo el inmueble: distribución, instalaciones, carpintería, suelos y acabados, y coordina a los distintos gremios para que trabajen en orden. Si solo quieres actuar en una estancia, existen especialistas en reformas de baños y en cocinas, que conocen bien los problemas típicos de fontanería, desagües, impermeabilización y electrodomésticos.
Las constructoras trabajan en obra nueva, ampliaciones, naves y estructuras. Dentro de este grupo hay empresas dedicadas a la construcción de casas unifamiliares por encargo y otras especializadas en viviendas industrializadas o prefabricadas. En estos proyectos intervienen además técnicos como arquitectos y arquitectos técnicos, que redactan el proyecto y dirigen la obra.
Las comunidades de propietarios recurren a empresas de rehabilitación de edificios cuando hay que reparar estructura, cubiertas, fachadas o mejorar la accesibilidad. Es un trabajo con particularidades propias: se actúa con el edificio habitado, hay que coordinarse con la junta de propietarios y a menudo se necesitan andamios y permisos de ocupación de la vía pública.
Muchos trabajos no necesitan una empresa generalista, sino un oficio concreto:
Antes de construir a menudo hay que derribar o preparar el terreno. Las empresas de derribos y demoliciones y las de excavaciones trabajan con maquinaria pesada, gestionan los residuos y preparan solares, zanjas o vaciados para cimentaciones y sótanos.
Una forma sencilla de orientarte es responder a tres preguntas:
Independientemente del tipo de trabajo, hay pautas que se repiten en todo el sector:
No hay precios universales, porque cada inmueble es distinto. Lo que más pesa en el presupuesto es la superficie, el estado de partida (no es lo mismo una vivienda con instalaciones recientes que una con tuberías de plomo y cableado antiguo), el nivel de acabados elegido, la accesibilidad del edificio para subir material y retirar escombros, y la necesidad de proyecto técnico o licencias. También influye la época del año y la carga de trabajo de las empresas de tu zona.
La Ley de Ordenación de la Edificación establece responsabilidades para los agentes que intervienen en una obra de edificación: un año para defectos de acabado, tres años para defectos que afecten a la habitabilidad y diez años para daños estructurales. En reformas de menor alcance, la protección se rige por el contrato y la normativa de consumo, por lo que conviene que el contrato recoja por escrito la garantía que ofrece la empresa sobre sus trabajos.
Si tienes una empresa de reformas, una constructora o te dedicas a cualquiera de estos oficios, puedes publicar la ficha de tu empresa gratis en MyDirectory para que te encuentren clientes de tu zona.