Cada Rincón de tu Casa – Reformas en Valencia
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Que la empresa asume la obra completa con un único contrato: coordina a todos los oficios, compra o gestiona los materiales acordados y te entrega la vivienda terminada y limpia. Tú tratas con un solo responsable. Conviene que el contrato detalle qué se incluye exactamente, por ejemplo si entran los muebles de cocina, los electrodomésticos, la iluminación o la pintura final.
Depende de lo que se toque. Si la obra modifica estructura, fachada, la distribución de forma sustancial o el uso del inmueble, el ayuntamiento normalmente exige un proyecto firmado por un técnico competente. En reformas integrales sin cambios estructurales a veces basta con una memoria o documentación más sencilla. Consulta en tu ayuntamiento y pregunta a la empresa si trabaja con técnicos propios o colaboradores.
No hay un plazo estándar: depende de los metros, del estado de la vivienda, de los permisos y de los plazos de entrega de materiales como ventanas o cocinas a medida. Pide a cada empresa un calendario por fases y pregunta qué hitos dependen de terceros. Incluir en el contrato la fecha de entrega y qué ocurre si se incumple te da una referencia clara.
Deberían. Cuando se hace una instalación eléctrica nueva o se modifica de forma importante, el instalador autorizado emite el certificado de instalación eléctrica, conocido como boletín. Las instalaciones de gas también requieren certificado de un instalador habilitado. Pide estos documentos al terminar, porque los necesitarás para contratar suministros, para el seguro de hogar o para vender la vivienda.
Puede funcionar con elementos concretos, como sanitarios o lámparas, pero tiene inconvenientes: si un material llega tarde o con defectos, la obra se retrasa y la responsabilidad queda difusa. Además, algunas empresas no responden de la colocación de materiales que no han suministrado. Si decides aportar algo, déjalo reflejado en el contrato con fechas de entrega.
Una reforma integral renueva la vivienda completa, normalmente hasta dejarla en su estructura y fachada para rehacer todo lo demás: distribución, instalaciones, revestimientos, carpintería y acabados. Es habitual al comprar un piso antiguo, al heredar una casa o cuando la vivienda ya no responde a las necesidades de la familia. A diferencia de una reforma parcial, aquí se toman decisiones sobre toda la casa a la vez, lo que permite replantear espacios y renovar instalaciones ocultas que de otro modo quedarían viejas.
Si varias de estas situaciones coinciden, suele resultar más sensato hacer una obra completa que encadenar reparaciones parciales que acaban rompiendo lo recién hecho.
La empresa, sola o con un técnico, visita la vivienda, toma medidas y estudia la estructura. Se propone una nueva distribución y se eligen calidades. En esta fase se decide también si hace falta proyecto técnico y qué trámite municipal corresponde.
Con el diseño cerrado se elabora un presupuesto por capítulos: demoliciones, albañilería, fontanería, electricidad, climatización, revestimientos, carpintería, pintura, gestión de residuos. El contrato debe fijar precio, forma de pago, plazos y cómo se valoran los cambios.
Se retiran tabiques, suelos, alicatados, sanitarios y carpinterías que no se conservan. Es el momento en que aparecen sorpresas: vigas dañadas, forjados con flechas o instalaciones comunitarias en mal estado.
Se levantan las nuevas divisiones, en ladrillo o en placa de yeso laminado, y se tienden las nuevas redes de agua, desagües, electricidad, telecomunicaciones y climatización. Antes de cerrar conviene hacer pruebas de presión y fotografías.
Suelos, alicatados, falsos techos, carpintería interior, muebles de cocina y baño, mecanismos, pintura. Es la fase más visible y donde más se nota la calidad de la mano de obra.
Repaso conjunto de la vivienda, lista de remates, entrega de certificados, manuales y garantías, y limpieza final.
En una reforma integral, cambiar de opinión a mitad de obra es lo que más encarece y retrasa. Antes de firmar, deja resuelto:
En este tipo de obra pesa mucho la capacidad de coordinación. Pregunta cuántas reformas completas llevan a la vez, quién será el encargado de tu obra y con qué frecuencia te informarán. Pide un calendario por fases, comprueba que tienen seguro de responsabilidad civil y asegúrate de que el electricista y el instalador de gas, si lo hay, están habilitados para emitir los certificados correspondientes. Algunas empresas incluyen servicio de diseño o interiorismo y otras trabajan con tu propio proyecto; ambas opciones son válidas si quedan claras desde el principio.
Los metros útiles, el número de baños, la complejidad de la redistribución, el sistema de climatización elegido y el nivel de acabados son los grandes condicionantes. También influyen la altura del edificio y si tiene ascensor, la necesidad de reforzar estructura y las tasas municipales. Para hacerte una idea de partidas concretas puedes consultar también empresas especializadas en reformas de baños o el conjunto del sector de reformas y construcción.
Si tu empresa se dedica a reformas completas de viviendas, puedes publicar su ficha gratis en MyDirectory y recibir contactos de clientes de tu zona.
Para saber más: Fases de una reforma integral: el orden de los trabajos